15 de marzo de 2012

ASESINATO JUSTO

A lo largo de sus carreras, Robert De Niro y Al Pacino han interpretado personajes marginales, definidos y empequeñecidos por el entorno de la gran ciudad. Estos dos actores ítaloamericanos constituyen un eficaz símbolo universal de esos atormentados tipos humanos que, desde el shock cultural de los años sesenta, ocuparon las calles cada vez en mayor número. Perdidos y solitarios. Oscuros y peligrosos. Hombres invisibles que, hartos, estallan finalmente obligando a todos a ser conscientes de su existencia. Así son los individuos inasibles e indefinibles a los que suelen encarnar en la gran pantalla.

Juntos de nuevo
Como tantos de sus personajes, De Niro y Pacino son producto de las calles más humildes y malolientes de Nueva York. Con rostros atractivos unas veces y otras de facciones ordinarias, nada en sus rasgos, complexión o voz sugiere el modo extraordinario en que estos dos monstruos cinematográficos toman posesión de la cámara. Ambos experimentan una metamorfosis sorprendente con cada papel, pero fuera de escena sus caras resultan inclasificables. Podrían ser cualquiera y es ahí, en esa identificación con los perdedores y los antihéroes, donde radica la clave de su éxito. Muchas de las caracterizaciones más notables de De Niro y Pacino han correspondido a hombres inseguros y trastornados que se revuelven violentamente contra el mundo que les rodea, consumidos por una ira largo tiempo reprimida que repentinamente explota.

Química
Algo de todo esto puede verse en Asesinato justo, que a pesar de que se trate de un thriller muy discreto contar en el reparto con Robert De Niro y Al Pacino justifica cualquier proyecto. El cinéfilo puede sentir cierta decepción al contemplar esta película tan previsible como convencional, pero las estrellas siguen siendo estrellas aunque brillen menos. Después de treinta años como compañeros, los condecorados detectives Turk (De Niro) y Rooster (Pacino) se enfrentan a la jubilación, pero antes de que sea efectiva son llamados para investigar el asesinato de un conocido proxeneta. Es entonces cuando comienzan a sucederse las muertes violentas de varios delincuentes que habían conseguido escabullirse de la ley. Lo que viene después, giro argumental incluido, lo tendréis que ver ya vosotros. Los seguidores incondicionales de De Niro y Pacino no quedarán decepcionados. Y es que los viejos veteranos, aun cansados, no han olvidado cómo atrapar al espectador.

3 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Siempre se ha deseado verlos juntos, y sólo es al final de sus carreras, en un proyecto más alimenticio que artístico, cuando se ha logrado. Y es que las malas lenguas comentan que en 'Heat' realmente no llegaron a compartir planos. En cualquier caso, donde esté De Niro, que se quiten los demás, al menos para mi gusto.

Dinsmoor dijo...

No la vi y hasta ahora nunca había oído hablar de ella, qué raro. La anoto, Domingo :)
Un beso!

Domingo dijo...

Fernando Solera: Así es, amigo Fernando. No recuerdo si llegaron a compartir plano en 'Heat', tendré que volver a verla, pero de lo que sí estoy seguro es que en 'El Padrino II' no se les llegó a ver juntos en la misma escena. Ha costado más de 30 años verles codo con codo en la gran pantalla, algo que sus seguidores veníamos reclamando desde hace mucho tiempo.

Dinsmoor: De raro nada, querida Julieta. No sé en Argentina, pero aquí en España esta película pasó casi de puntillas por los cines. La crítica no le prestó mucha atención y creo recordar que tampoco hizo una gran taquilla, así que duró un suspiro en cartelera.

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