26 de abril de 2012

OCEAN´S TWELVE

Existen buenas y malas películas; y, en una categoría aparte, se hallan las tomaduras de pelo, que son aquellas películas en las que los actores se limitan a poner el cazo, los guionistas aliñan chapuceramente una historieta sin pies ni cabeza y el director filma como quien se rasca una verruga. Hacía mucho tiempo que no veía una tomadura de pelo tan indecorosa como Ocean´s Twelve, la secuela de aquella entretenidísima Ocean´s Eleven en la que Steven Soderbergh logró juntar uno de los elencos más espectaculares de la historia del cine. Nadie podrá dudar del poder de convocatoria de Soderbergh, que a la pléyade congregada en la primera entrega -George Clooney, Brad Pitt, Julia Roberts, Matt Damon, Andy García y tantos otros- incorpora aquí los nombres de Vincent Cassel, Albert Finney, Catherine Zeta Jones o Bruce Willis, hasta completar un reparto que quita el hipo. Pero, como ocurría en aquellas películas de catástrofes de los años setenta que maquillaban un argumento rutinario o pedestre con un reparto de viejas glorias, la impresión que se lleva el espectador, tras soportar las muy tediosas y erráticas dos horas que dura esta tomadura de pelo, es que los actores han querido juntarse una vez más para marcar con un hito o un epitafio el comienzo de su decadencia.

Nosotros molamos, tú no
Ninguno se salva de la quema. Todos están decididamente odiosos, instalados en una suerte de autocomplacencia paródica, reclamando una jubilación anticipada y urgente. Todos los actores, inmersos en el compadreo botarate, la haraganería y el histrionismo, rebajan su talento hasta niveles subterráneos, haciéndose pasar por sí mismos. Y es que Ocean´s Twelve posee ese aroma de las bufonadas escolares en las que los alumnos del instituto celebran el fin de curso improvisando chistes chuscos y más bien cetrinos que sólo hacen gracia a sus familiares, provocando un sarpullido de vergüenza ajena en el resto de la concurrencia.

¿No eres Brad Pitt? Más suerte la próxima vez
Quizá el mayor pecado de estos actores tan coleguitas y pagados de sí mismos haya consistido en aceptar un guión tan chapucero y menesteroso. Ya desde su premisa inicial la película resulta inverosímil, reiterativa, irrisoria pero sin pizca de gracia y deslavazada. Cada giro argumental, siempre tosco, embarullado y previsible, no hace sino agravar el desaguisado, hasta llegar a una solución final que no se le ocurriría ni al que asó la manteca, de tan cutre y desganada. Mención aparte merece Soderbergh, muñidor de la catástrofe, un tipo que a juzgar por la pretenciosidad lúdica con que dirige debe creerse una reencarnación de Orson Welles, cuando lo cierto es que su dirección de actores resulta abominable y sus soluciones técnicas, por exhibicionistas, hueras y presuntuosas, dan grima. Uno había visto en su vida muchas tomaduras de pelo; ninguna, sin embargo, tan petulante y tan patéticamente infatuada como ésta que nos propina el rat pack de Soderbergh.

3 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Pues si la pones tan a caldo, mejor va a ser no verla. Gastar dos horas pá ná, es tontería. Gracias por la no-recomendación.

Marinel dijo...

Sabes qué,me la vi enterita solo...me da algo de vergüenza decirlo,ja,ja,ja
Por ver a Brad, George y Julia juntos.
Pero te doy la razón en absolutamente todo,porque al final se me quedó el cuerpo así como que...
Había hecho la tonta tragándomela.
Besazos.

Domingo dijo...

Fernando Solera: Y ya que estamos, otra no-recomendación: "Ocean´s Thirteen".

Marinel: El elenco de actores nos hizo picar a todos. El cebo era demasiado apetitoso como para dejarlo pasar.

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