Existen buenas y malas películas; y, en una categoría aparte, se hallan las tomaduras de pelo, que son aquellas películas en las que los actores se limitan a poner el cazo, los guionistas aliñan chapuceramente una historieta sin pies ni cabeza y el director filma como quien se rasca una verruga. Hacía mucho tiempo que no veía una tomadura de pelo tan indecorosa como Ocean´s Twelve, la secuela de aquella entretenidísima Ocean´s Eleven en la que Steven Soderbergh logró juntar uno de los elencos más espectaculares de la historia del cine. Nadie podrá dudar del poder de convocatoria de Soderbergh, que a la pléyade congregada en la primera entrega -George Clooney, Brad Pitt, Julia Roberts, Matt Damon, Andy García y tantos otros- incorpora aquí los nombres de Vincent Cassel, Albert Finney, Catherine Zeta Jones o Bruce Willis, hasta completar un reparto que quita el hipo. Pero, como ocurría en aquellas películas de catástrofes de los años setenta que maquillaban un argumento rutinario o pedestre con un reparto de viejas glorias, la impresión que se lleva el espectador, tras soportar las muy tediosas y erráticas dos horas que dura esta tomadura de pelo, es que los actores han querido juntarse una vez más para marcar con un hito o un epitafio el comienzo de su decadencia.
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| Nosotros molamos, tú no |
Ninguno se salva de la quema. Todos están decididamente odiosos, instalados en una suerte de autocomplacencia paródica, reclamando una jubilación anticipada y urgente. Todos los actores, inmersos en el compadreo botarate, la haraganería y el histrionismo, rebajan su talento hasta niveles subterráneos, haciéndose pasar por sí mismos. Y es que Ocean´s Twelve posee ese aroma de las bufonadas escolares en las que los alumnos del instituto celebran el fin de curso improvisando chistes chuscos y más bien cetrinos que sólo hacen gracia a sus familiares, provocando un sarpullido de vergüenza ajena en el resto de la concurrencia.
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| ¿No eres Brad Pitt? Más suerte la próxima vez |
Quizá el mayor pecado de estos actores tan coleguitas y pagados de sí mismos haya consistido en aceptar un guión tan chapucero y menesteroso. Ya desde su premisa inicial la película resulta inverosímil, reiterativa, irrisoria pero sin pizca de gracia y deslavazada. Cada giro argumental, siempre tosco, embarullado y previsible, no hace sino agravar el desaguisado, hasta llegar a una solución final que no se le ocurriría ni al que asó la manteca, de tan cutre y desganada. Mención aparte merece Soderbergh, muñidor de la catástrofe, un tipo que a juzgar por la pretenciosidad lúdica con que dirige debe creerse una reencarnación de Orson Welles, cuando lo cierto es que su dirección de actores resulta abominable y sus soluciones técnicas, por exhibicionistas, hueras y presuntuosas, dan grima. Uno había visto en su vida muchas tomaduras de pelo; ninguna, sin embargo, tan petulante y tan patéticamente infatuada como ésta que nos propina el rat pack de Soderbergh.



3 comentarios:
Pues si la pones tan a caldo, mejor va a ser no verla. Gastar dos horas pá ná, es tontería. Gracias por la no-recomendación.
Sabes qué,me la vi enterita solo...me da algo de vergüenza decirlo,ja,ja,ja
Por ver a Brad, George y Julia juntos.
Pero te doy la razón en absolutamente todo,porque al final se me quedó el cuerpo así como que...
Había hecho la tonta tragándomela.
Besazos.
Fernando Solera: Y ya que estamos, otra no-recomendación: "Ocean´s Thirteen".
Marinel: El elenco de actores nos hizo picar a todos. El cebo era demasiado apetitoso como para dejarlo pasar.
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