7 de abril de 2012

PASOS DE BAILE

Perú se desangra víctima de la guerra que mantienen los grandes grupos económicos, el ejército y un poderoso movimiento guerrillero derivado en organización terrorista al que años de desgaste han hecho perder el rumbo ideológico. Convencidos de que el fin de la sangría pasa por la captura del principal impulsor de la revolución campesina que amenaza con extenderse a las ciudades y provocar la caída del gobierno, los mecanismos del Estado ponen en marcha una cacería humana a cuyo frente se sitúa Agustín Rejas, un policía decepcionado y harto de cuanto le rodea que sólo en Yolanda, la profesora de ballet de su hija, encontrará la fuerza necesaria para no tirar la toalla.

Pasteleo
Por más que Pasos de baile fuera el esperado debut en la dirección de John Malkovich, actor del método, histriónico, capaz de sacar de sus casillas al más templado, uno no puede por menos que contemplar con cierta desidia el decidido apoyo que la industria del cine prestó a esta expresión descabellada del pensamiento único, ése que convierte en espectáculo las supuestas gestas heroicas de los demócratas de turno olvidándose de que en el cine los héroes deben resultar si no convincentes, al menos simpáticos. No importa que el jefe guerrillero perseguido sea Abimael Guzmán, el alucinado líder de Sendero Luminoso, ni que sus honrados perseguidores sean hombres al servicio de sátrapas y sinvergüenzas como Alberto Fujimori, lo grave es que, lejos de situar a ambos grupos en la idéntica posición moral que les corresponde, Malkovich les da un baño de maniqueísmo buenos y malos intragable.

Tras la pista de Abimael Guzmán
Tampoco convence ese Javier Bardem como hombre que se enfrenta al terror y lucha por unos ideales, por cambiar las cosas, por mejorarlas. Con cara de estar de vuelta de todo, nunca llegamos a comprender bien cuáles son sus motivaciones y reivindicaciones exactas. Y lo mismo ocurre con la profesora de baile de pretendido talante sensible y quebradizo que pinta en el conflicto lo mismo que una actriz porno en un cónclave cardenalicio. Hace falta algo más que buena voluntad para entrar al trapo de esta película que merece figurar junto a rancias joyas del reaccionarismo como Boinas verdes, que ya es decir.

4 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Si Domingo pone a caldo una película, no hay más que hablar. A otra cosa, mariposa...

Domingo dijo...

Fernando Solera: Y me he mordido mucho la lengua para lo que es esta película. Fiasco total.

Dinsmoor dijo...

Oh, después de ver "Cómo ser John Malkovich" vería cualquier cosa que hiciera ese hombre. Aunque, claro, él no era el director.
Un beso, Domingo.

Domingo dijo...

Julieta: A Malkovich, como actor, no le pongo ningún "pero", es en su faceta de director donde, en mi opinión, patina y hace aguas. Y es que ya se sabe: "Zapatero a tus zapatos".

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