21 de mayo de 2012

LA RED SOCIAL

El padre de Algunos hombres buenos, el guionista Aaron Sorkin, y el director de Seven, David Fincher, unen su talento para componer una fábula de ambición y venganza que se erige como el relato más acertado y realista que se ha rodado jamás sobre la intrahistoria de Internet. Estamos a finales de 2003. Mark Zuckerberg, estudiante de 19 años interpretado por Jesse Eisenberg, comienza a idear una red social universitaria. Pocos años después, en 2010, Facebook tiene ya 500 millones de usuarios y está valorada en 18.000 millones de euros.

El apuñalado socio de Zuckerberg
En la película de Fincher, basada en el libro de Ben Mezrich Billonarios accidentales, Zuckerberg no sólo es retratado como un tecnofriqui que roba a dos gemelos de Harvard el concepto de la web (para mejorarlo) sino que en el proceso, con la aparición del ambicioso creador de Napster, traiciona a su mejor amigo (Eduardo Saverin, cofundador de la red) dejándolo fuera del negocio. Y es que nadie hace 500 millones de amigos sin hacer unos cuantos enemigos. Naturalmente, a quién se le ocurrió la idea de crear Facebook es una pregunta cuya respuesta depende de con quién se hable. Esa es la razón por la que el director del film cuenta la historia desde múltiples puntos de vista, para averiguar cómo un auténtico don nadie llegó a ser un visionario revolucionando la Red desde su habitación y ganándose un buen puñado de demandas judiciales.

Con el mundo a sus pies
La trama del largometraje arranca una noche de otoño del año 2003, cuando Zuckerberg, alumno de Harvard y genio precoz de la programación, se sienta con su ordenador y con empeño y entusiasmo se convierte en el billonario más joven de la historia. Todo un emprendedor cuyo éxito, sin embargo, le llena de complicaciones personales y legales. Pero La red social es extraordinaria no sólo por reconstruir verazmente la hazaña de Mark Zuckerberg. Lo es por hacerlo desde una mirada crítica a un sistema de relaciones sociales que abunda en las más prestigiosas universidades estadounidenses, basado en la casta, la ascendencia, el prestigio y, en definitiva, el dinero. En ese universo, Zuckerberg es un paria porque no pertenece a la élite y, tal y como se le muestra, es una persona odiosa. Por eso acaba fundando su propio club, consciente de que será revolucionario: para restregárselo por la cara a todos los que siempre le habían dicho "no".





5 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Según tengo entendido es una magnífica película, la cual tengo en cartera desde hace tiempo. Tras leer tu crítica me animaré a verla muy pronto.

Domingo dijo...

Fernando Solera: A todo esto el señor Zuckerberg acaba de casarse. Esa moza, quien quiera que sea, ha dado el braguetazo de su vida. ¡Juas!

Marinel dijo...

Es una de esas películas que te cuentan una historia real en plena actualidad y es bueno verla,además de porque es muy entretenida,porque te hace rozar la esperanza en las nuevas generaciones capaces, muy capaces de todo.
Más besos.

Kashtanka dijo...

Yo la encontré bastante entretenida. No, en serio, es bastante buena. El prota genera cierto resquemor al público traicionando al amigo, pero es lo que tú dices, quién gana tanta pasta sin crearse enemigos???
Besetes!!

Domingo dijo...

Marinel: Cierto, las nuevas generaciones son capaces de todo....... fuera de España. Qué desastre de país tenemos montado, no hay por dónde meterle mano.

Kashtanka: El dinero, como cualquier otra manifestación de poder, provoca daños colaterales. No se puede tener todo.

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