Un ex agente de narcóticos de la policía de Detroit es tentado para volver al servicio recuperando sus privilegios, su placa y su sueldo con el fin de resolver el asesinato de un compañero cuya muerte parece esconder una trama de corrupción en las fuerzas del orden. Descubrir si el teniente Henry Oak está implicado en el crimen no será tarea sencilla, pero los hechos así parecen demostrarlo. Y en el empeño por esclarecer la verdad, nuestro protagonista hará todo lo posible por lavar su expediente, desengancharse de su adicción a las drogas y recobrar la confianza de sus jefes.
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| Curioso dúo |
Si un director mueve a estas alturas la cámara para expresar el dinamismo de una escena, es que no tiene la menor idea de su oficio o, al menos, se siente inútil para conseguir el mismo efecto mediante procedimientos menos mareantes, más sutiles y sin duda más adultos y maduros que la mera pataleta visual. La paleta de recursos exhibida por el realizador de este largometraje, el ínclito Joe Carnahan, me hace pensar que es su caso. Desde el principio de la película parece estar más preocupado por la forma que por el fondo, por cómo contarnos la historia que por la propia historia y sus personajes. Seguramente confía en la habilidad de sus actores para sacar adelante por sí solos lo que en el guión son únicamente bocetos de gente sin desarrollar.
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| En el punto de mira |
Ray Liotta hace sus deberes, compone un personaje creíble y hasta es posible que logre una de sus mejores interpretaciones como un policía duro para el que el único límite lo marca su propia ley, pero le faltan andamios a los que agarrarse para darle chispa de verdad a su papel, que como el resto de los que integran la trama sólo es un tópico. Ni siquiera puede ayudarle su compañero de reparto, Jason Patric, tan limitado como siempre en su interpretación de poli metido en líos. En definitiva, Narc pretende ser un acercamiento al mejor cine policíaco que representa French Connection, Heat o Vivir y morir en Los Ángeles, pero se queda en la reiteración, en un más de lo mismo que no justifica el laberinto que hemos recorrido para llegar hasta aquí.



4 comentarios:
Lo que faltaba, una película para marearse. A lo mejor quería homenajear a Valerio Lazarov, que dejaba grogui a la audiencia para resultar moderno.
Fernando Solera: Con Lazarov había que tener la Biodramina a mano. ¡Juas!
Pues me da cierto reparo,pero...
No la he visto tampoco!
Jo, como se nota que eres joven y cinéfilo.
Yo lo era y mucho y sigue encantándome ir al cine,pero chico, viendo el repertorio...
Me doy cuenta del retraso que llevo.
Aunque si esta no es para tanto,menos me pierdo.
Un besote.
Marinel: No hay vidas suficientes para ver todo lo que hay que ver ni para leer todo lo que hay que leer, así que es mejor no agobiarse y tomarse esto como un placer y no como una competición ni como una carrera contrarreloj.
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