El canadiense David Cronenberg se ha distinguido siempre por infiltrar sus películas de una perturbadora morbosidad, no exenta de ribetes aberrantes, que resulta a la postre mucha más desasosegadora que la truculencia de sus tramas. Creador de un estilo propio, casi quirúrgico de tan gélido, Cronenberg ha revolucionado el género de terror, convirtiendo la estética gore en metáfora de una desazón existencial. Gangrenas y deformaciones, purulencias y amputaciones, así como un tratamiento clínico del sexo, constituyen la tarjeta de presentación de un cineasta que ha explorado los rincones más oscuros de la mente humana. Una historia de violencia parece a simple vista un trabajo alimenticio, uno de esos encargos que de vez en cuando los directores más radicalmente libres han de avenirse a ejecutar, antes de ser condenados al ostracismo: la adscripción genérica de la película, puro cine negro, la aleja de su particular universo de obsesiones; además, se basa en un guión ajeno, inspirado a su vez en un cómic. Con estas premisas, uno se espera una obra más bien rutinaria o cansina, muy lejos de cualquier pretensión de autoría. Enseguida descubrimos, sin embargo, que Cronenberg no está dispuesto a ejercer de mero ilustrador de una historia ajena. Por el contrario, me atrevería a asegurar que ha completado una de sus películas más personales, desazonantes y perversas.
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| Héroe por accidente |
El comienzo de Una historia de violencia nos instala de golpe en ese clima de brutalidad inesperada que caracterizará su desarrollo: un par de psicópatas nómadas han organizado una escabechina en un hotel de carretera antes de disponerse a proseguir su periplo de muerte. Cronenberg nos presenta a continuación a su protagonista, Tom Stall (Viggo Mortensen), propietario de un bar en la pequeña localidad de Millbrook (Indiana). Stall parece un hombre hogareño, pacífico, amantísimo esposo y padre de familia, amable patrón de sus empleados, un dechado de virtudes, pero se convertirá en un héroe por accidente cuando tenga que enfrentarse a la pareja de psicópatas, que entran en su local dispuestos a perpetrar otra carnicería. El hombre de bondad imperturbable e idílica existencia se transforma entonces en un killer eficacísimo, y ese brote de violencia hará emerger continentes inimaginables de su vida pasada.
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| Una presencia desconcertante |
Una historia de violencia tiene la sequedad de las mejores películas de los hermanos Cohen, pero aderezada con los rasgos malsanos propios del cine de Cronenberg. Cada secuencia se convierte en una sensación claustrofóbica, irrespirable, en la que asistimos al florecimiento callado, pero incontenible, de la maldad. Las escenas de sexo -apenas dos, muy sabiamente distribuidas en pasajes muy diversos de la película- se convierten en sabrosas metáforas de ese proceso de degradación que afecta a los protagonistas; la segunda, en concreto, resulta aún más agónica y desesperada que cualquiera de los estallidos de violencia que jalonan la trama. Más que estos estallidos, lo que atenaza la respiración es la progresiva emergencia de un pasado que se extiende como una mancha de aceite sobre la vida de Tom Stall, contaminando de paso a su familia. A la creación de esta atmósfera asfixiante y maligna contribuye -y de qué modo- la aparición de un Ed Harris imponente, que interpreta aquí a un amenazante y misterioso hombre que viene a saldar con Stall una cuenta pendiente del pasado. Una historia de violencia nos enseña que, por mucho que tratemos de soslayarlo, el pasado vuelve siempre para infectar ese simulacro de felicidad que tratamos de instaurar. Cronenberg, que busca y encuentra una violencia tosca y sangrienta del tipo que verías en una pelea callejera, ha firmado una película desolada y magistral, brusca y feroz como un disparo a bocajarro.



2 comentarios:
Por una vez, y sin que sirva de precedente, no me voy a leer hasta el final la crítica de esta película, porque me parece que contiene unos cuantos spoilers y la tengo pendiente de ver. Espero que me disculpes por esta vez, Domingo.
Fernando Solera: En realidad no revelo nada sustancial de la película, aunque eso depende de lo que tú consideres un spoiler, claro. ;)
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