Un hombre de mediana edad, habitante de una pequeña ciudad, se evade de la realidad mediante su afición al alcohol. En contra de lo que suele ser un borracho convencional, este individuo pacífico encuentra en la bebida la forma de acercarse a sus semejantes y, sobre todo, a su invisible amigo Harvey, un imaginario conejo blanco con el que comparte todas sus confidencias. El protagonista de El invisible Harvey es ese borrachín al que la tragedia de su propia adicción no ha llegado aún a marginar. Lejos de la imagen patética o agresiva que este tipo de personajes adquirieron en el cine social de los años treinta, el adicto interpretado por James Stewart, con su habitual derroche de humanidad, es un ser a todas luces bondadoso y dispuesto a brindar a los demás la ayuda que supone un oído amigo en el que verter las frustraciones del día a día.
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| ¿Qué hay de nuevo, viejo? |
Este planteamiento escrito por Mary Chase y Oscar Brodney, y manejado con sobriedad por Henry Koster, director cuyo mayor mérito consiste en haber dirigido La túnica sagrada, primera película rodada en Cinemascope, se convierte en una reflexión agridulce sobre la vida del americano medio en el periodo inmediatamente posterior al final de la Segunda Guerra Mundial. Lleno de ternura y comprensión hacia los demás, Elwood, el infeliz protagonista, utiliza la imaginaria figura de Harvey como nexo de unión con las grandezas y miserias de los hombres anónimos con quienes se encuentra en los bares.
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| Seguimiento médico |
En realidad, no es que Elwood esté loco, sino que no encuentra una verdadera razón para mantenerse en contacto permanente con la realidad, tal y como reconoce ante el médico que pretende certificar su estado de locura: "He luchado durante 35 años contra la realidad y finalmente la he vencido".



4 comentarios:
Película curiosa y entretenida, que se mantiene en pie fundamentalmente gracias al extraordinario hacer de James Stewart, uno de los mejores actores de todos los tiempos. Con otro actor hubiese quedado una película francamente floja.
Una buena película en blanco y negro de las de antes con James Stewart, un gran actor de aquella época.
Un beso.
Siempre es agradable leerte. Tampoco he visto esta película, pero sí conocía al protagonista y el tema de película es de plena actualidad.
Un abrazo
Fernando Solera: James Stewart cuando no hace de James Stewart, esto es de lechuguino insulso, está francamente bien. :P
María: Y menuda época, toda repleta de talentos. Y no como ahora, donde una corte de mediocridades se disputa el trono de la cinematografía mundial.
Esilleviana: Pues ya tienes deberes para el verano. ;)
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