7 de julio de 2012

LA VIDA DE DAVID GALE

Ególatra, brillante y seguro de sí mismo y de la validez moral de sus postulados ideológicos, contrarios a la pena de muerte, un profesor universitario recorre un desolador descenso a los infiernos al ser él mismo condenado a muerte, acusado del asesinato de una de sus compañeras en la lucha política.

Kevin Spacey como David Gale
Director hábil en todo lo que respecta a la puesta en escena y al tratamiento de temas socialmente comprometidos como el sindicalismo, los efectos morales y psicológicos de la guerra o el racismo cotidiano, Alan Parker parece empeñado en alzarse como vocero de la conciencia crítica de la sociedad USA. Y para ello nada mejor que entrar de lleno en lo que parece a simple vista un eficaz alegato contra la institucionalizada y salvaje práctica de la pena capital en Estados Unidos. Dicho y hecho, Parker suma a su propósito la presencia magnética de Kevin Spacey y mete a remolque en plan coprotagonista a Kate Winslet, actriz nada despreciable obsesionada con sacarse de encima la fama que le otorgó su papel protagónico en la convencional y lacrimógena Titanic.

La titánica Kate Winslet
El guión de La vida de David Gale, engañoso de principio a fin, emite un discurso que se mueve entre el melodrama y la denuncia social. Así se explica el retrato de los activistas, convertidos en poco menos que fanáticos descerebrados, y su insólito recordatorio de los herederos, escasos y marginados por el sistema, de la legendaria IWW, sin lugar a dudas la más combativa y eficaz organización sindical de la historia americana. Todo un timo disfrazado de falsa polémica que oculta tras su corrección formal un mensaje ambiguo y por momentos ofensivo.

3 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Afortunadamente Kate Winslet nunca será un timo. Tiene un algo, un noséqué, que me encanta, ainsss.

Marinel dijo...

Me gustan tanto Kevin como Kate así que a pesar de que la peli pueda no ser todo lo acertada que debiera,me gustaría verla.
Si lo piensas,al menos en mi opinión,pocas películas americanas se desligan por completo de prejuicios para proclamar críticas feroces,reales y de peso.
Siempre parece planear, por muy ligero que sea a veces,ese típico patriotismo incapaz de desligarse del todo de la personalidad americana.
Besos.

Domingo dijo...

Fernando Solera: A todo esto, ¿qué opina tu santa de tu debilidad declarada por la Winslet? :P

Marinel: Es inevitable que el cine recoja la idiosincrasia del país donde está hecho. Y si no, míranos a nosotros, los españoles, que nos empeñamos en no pasar la página caduca y amarillenta de la Guerra Civil, por ejemplo. "Lamenteibol".

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