14 de octubre de 2012

EL HOMBRE DE AL LADO

Cuando los conflictos entre vecinos de un inmueble no parecen tener fin la convivencia se complica, y mucho. Es lo que ocurre en El hombre de al lado, donde una pared que separa dos viviendas se convierte en la metáfora de la frontera entre dos mundos diferentes, bien distintos, dos maneras de vestir, de comer y de vivir, en definitiva.

Leonardo
En un lado vive Leonardo, papel interpretado por Rafael Spregelburd. Es un hombre pulcro, bien vestido, estiloso, fino y, además, un prestigioso diseñador que vive nada menos que en una casa diseñada por el arquitecto francés Le Corbusier. En el otro lado está otro hombre, de nombre Víctor, al que da vida el actor Daniel Aráoz. Vende vehículos usados, es vulgar, rudo y un tanto avasallador.

Víctor
El problema de convivencia se desata cuando este último vecino decide emprender una obra para abrir una ventana y recibir más luz en su casa. Ese es el detonante de las desavenencias, porque uno empieza a tener conciencia de la vida del otro, y la mirada del extraño corroe y pone en entredicho una vida aparentemente normal, abriendo la puerta a los miedos, a las miserias y a las actitudes más viles. 

5 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Pues no la he visto. A Dios gracias no me puedo quejar de mis vecinos. Debe de ser de las cosas más desagradables tener vecinos conflictivos.

Esilleviana dijo...

Tampoco la he visto, pero sí es cierto que hay algunos asuntos detonantes que acaban por minar y destruir las escasas relaciones que tenemos o tienen jaja.

Hoy he visto parte de la película Mala semilla (en blanco y negro, de 1956) y me he acordado de ti, he pensado: "¿qué le parecerá a Domingo?". NO la he terminado a mi hijo y mi otro yo no le gustaba...

un abrazo

Domingo dijo...

Fernando Solera: Afortunadamente, yo también he caído en un bloque pacífico donde lo más movidito es si se cambian las bajantes o no. ¡Juas!

Esilleviana: ¿"Mala semilla"? No tengo el gusto. O el disgusto más bien, según lo que cuentas. ;)

Marinel dijo...

Vamos, de lo más usual en cualquier vecindad que se precie o menosprecie,según se mire.
Menos mal,que hoy en día ya no es lo que era-o por desgracia-y sólo te saludas con los de al lado,charlas un poquito y poco más.
Si lo pienso,me parece triste.
Yo cuando vivía en casa de mis padres, con todos los vecinos nos llevábamos bien,todo confianza,oyes.
Ahora, con algunos,pero nada de con todos,aunque sea puerta con puerta.
Me la apunto,por si acaso.
Más besos.

Domingo dijo...

Marinel: Las relaciones entre vecinos han cambiado, el mundo ha cambiado, y no siempre para mejor. Hemos hecho bandera de la incomunicación y el individualismo, y es una pena.

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