5 de octubre de 2012

SCREAM 4

La chica que tiene sexo muere en la escena siguiente. El que cruza la puerta del sótano no encuentra al asesino, pero un minuto después, en cuanto se da la vuelta, el cuchillo está ahí, listo para atravesarle los higadillos. El más sospechoso de los personajes es apuñalado en último lugar. La primera vez que vemos estas cosas en una película, nos aterramos. La segunda, jugamos a adivinar lo que va a ocurrir. A partir de la tercera, todo empieza a darnos risa. Animado por un espíritu subversivo, el gran director de filmes de terror Wes Craven incumplió sus promesas y lanzó una cuarta secuela de Scream. Pero en vez de dejarse llevar por el principio de que cada continuación sea peor que la anterior, Craven nos ha regalado lo único que podía hacerse con dignidad: una comedia esperpéntica que no da miedo por la historia que cuenta, sino porque a alguien se le haya ocurrido contarla.

Mira cómo tiemblo :P
Los espectadores adolescentes puede que sí se asusten y se dejen engañar por las decenas de ejecuciones, asesinatos y degollaciones que tratan de dar a esta secuela un matiz espeluznante a punta de las vulgares mutilaciones de rigor. Pero si tienes más de 20 años, gozarás a carcajadas. Cuando le claven el puñal en la frente al policía menos guapo, te reirás hasta las lágrimas. Cuando aparezca Anna Paquin en la segunda escena, no te sorprenderás de que le abran las tripas con un cuchillo de cocina. Ya caímos en esa trampa cuando vimos la primera entrega de Scream y aún creíamos que ningún director se atrevería a matar a Drew Barrymore en los primeros cinco minutos de película. Y tu vejiga estará a punto de jugarte una mala pasada con líneas del diálogo estilo: "Crees que eres la chica guapa que se salva al final, pero sólo eres la rubia tonta que muere a la mitad".

Chica en apuros
En el cine, el terror que se repite sólo produce risa. Baste decir que yo he visto películas de zombies protagonizadas por actrices porno. En cambio, en la realidad, la repetición produce un efecto muy distinto. Karl Marx decía que la Historia se repite: la primera vez como tragedia, y la segunda, como farsa. Pero las farsas, aunque suelen respetar el original, son de muy mala calidad. El terror de Chernóbil se repitió en Fukushima, el terror de Irak se repite en Siria, el terror de la crisis argentina se repite en Europa. Y todo eso, lejos de hacernos reír, nos produce más terror y una sorda e impotente tristeza. Afortunadamente, siempre nos quedará Wes Craven para creer en un mundo mejor. 

3 comentarios:

Fernando Solera dijo...

No sé si alguna vez en mi vida habré visto alguna película de estas características, pero creo que no. Lo siento, pero este género no me va, a pesar de que reconozco que tiene sus incondicionales.

Esilleviana dijo...

Lo que sé de esta película es por lo que he visto en algunas películas parodias que se han presentado para ridiculizar todas las secuelas de Scrim.

Es interesante y a la vez algo pesimista/realista esta lectura: "El terror de Chernóbil se repitió en Fukushima, el terror de Irak se repite en Siria, el terror de la crisis argentina se repite en Europa".

Un abrazo

Domingo dijo...

Fernando Solera: Las pelis de miedo son para lo que son, para que las chicas se te agarren. ¡Ji,ji,ji! ;)

Esilleviana: "Scream 4" no necesita que ninguna otra película la parodie. Ella misma se basta y se sobra.

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