Un hombre solitario sueña con tener su propia familia, y para ello no duda en aprovechar las ocasiones que le brinda su trabajo en un laboratorio fotográfico. El revelado de las fotografías de los demás le hace vivir en la ilusión de que forma parte de sus vidas. Pero cuando la soledad le impulsa a dar un paso más allá, intentando entrar a formar parte de una de las familias cuyas fotos conoce, la familia perfecta le rechaza, empujándole hacia la violencia.
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El argumento nos recuerda claramente el de El dragón rojo, novela de Thomas Harris de la que hace diez años conocimos su segunda adaptación al cine con Anthony Hopkins como protagonista. Sin embargo toda la truculencia y la crueldad del libro de Harris es sustituida en Retratos de una obsesión por una creación de personaje de psicópata distinto, un trabajo como hasta aquel momento no se le conocía a Robin Williams, de quien estábamos más acostumbrados a tolerar sus payasadas de relativa comicidad.
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| Desencajado |
Quienes creemos que lo mejor de Williams estaba en el papel del hombre-bomba de El agente secreto, y muy lejos del humor, estamos de enhorabuena. Tal como pensábamos, Robin es un actor más completo de lo que le ha permitido demostrar el cine norteamericano, y en esta ocasión, cuando toda la trama vuelve a girar sobre él, como es habitual, su protagonismo como villano, en un giro radical a su carrera, permite asegurar que estaríamos siempre más satisfechos si le dejaran cambiar de registro más a menudo. ¿Por qué ver siempre a los mismos actores haciendo lo mismo? En la variación está el gusto, dicen... Él es el ochenta por ciento de la película, y la película, como él, está bastante bien.



4 comentarios:
Pues no la he visto, pero tomo nota de tu recomendación de hoy, Domingo. Lo de que "la familia perfecta le rechaza" da que pensar, porque en realidad nadie es perfecto. Cuanto más esperamos de la gente, más nos decepcionamos. En el fondo cada cual va a su puta bola, como seguramente tú también habrás constatado hace mucho tiempo. Idealizar al personal es un gravísimo error. Será mejor ir abriendo los ojos...
Fernando Solera: Es cierto, cada cual va a su apaño, doy fe. Pero quiero seguir creyendo que en este enorme archipiélago de egoísmo que es la familia humana aún queda algún islote de empatía y solidaridad.
Muy interesante esta película. A mí también me gustaría verlo en otros personajes (porque le da, y mucho).
Un beso!
Dinsmoor: Williams es uno de los actores más infrautilizados de Hollywood. Su registro dramático es muchísimo más amplio de lo que le permiten demostrar, y es una verdadera lástima.
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