16 de abril de 2012

LOS IDUS DE MARZO

George Clooney es mucho más que un seductor, es un actor comprometido, un cineasta completo que ha dirigido tres películas. La cuarta es Los idus de marzo, que además protagoniza, escribe y produce. Y por si fuera poco, se ha rodeado de un reparto de auténtico lujo. Clooney se mide delante de la cámara con el otro hombre del año, Ryan Gosling, secundarios del calibre de Philip Seymour Hoffman y Paul Giamatti, la siempre excelente Marisa Tomei y la camaleónica Evan Rachel Wood.

El candidato
Decía George Washington que para evitar que el árbol de la libertad se secara había que regarlo de vez en cuando con la sangre de los patriotas. No se refería, seguramente, a la sangre que los patriotas se hacen unos a otros en sus oscuros juegos de políticos, dominados por la deslealtad, la mentira y la venganza. Artimañas muy usuales en la vida política estadounidense y que Clooney, de ideología progresista, ha querido retratar desde dentro del Partido Demócrata, evitando así críticas fáciles de las facciones republicanas. Los idus de marzo está en la línea de películas como El político (1949), que entran en las cloacas de la política para enseñarnos su inquietante trastienda, las pútridas entrañas del poder. La historia, nominada al Oscar, sigue a Stephen Meyers, un portavoz de prensa que resulta víctima y verdugo. Un joven idealista que, como mano derecha del candidato demócrata en las primarias presidenciales, se verá inmerso en un juego de sexo, ambición, traición, rencor y vileza, hasta que se percata de que la fe en el gobernador Morris pierde fuerza ante el trapicheo político. Las turbias estrategias de los adversarios políticos, las manipulaciones de sus propios compañeros, las ruindades de los veteranos, los deslices sexuales del hombre para el que trabaja, todo, absolutamente todo, terminará volviéndose contra él.

El hombre en la sombra
Ahora que Barack Obama ya ha defraudado a (casi) todo el mundo, Los idus de marzo es la película perfecta para reforzarnos en nuestro cinismo y en la certeza de que no se conquista la presidencia de EEUU cumpliendo las reglas. Y es que ya sospechábamos que no se llega a la Casa Blanca, el despacho más importante del planeta, si antes no pisas unos cuantos cráneos y dejas en el camino un reguero de cadáveres. El candidato de esta historia es un hombre en quien el atribulado Meyers cree. Pero Morris, bajo su apariencia inocente e incluso honorable, se revelará como un tipo deshonesto proclive a la guerra sucia y a difamar el nombre de su oponente en la campaña electoral. Los idus de marzo no sólo representa una crítica a la maquinaria política de su país sino también a lo que significa vivir en América, un universo de hombres astutos y rectos pero también de chicos encantadores muy pero que muy malos.

2 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Me gusta George Clooney, me cae bien. Tomo nota... aunque ya sabes que la cosa está muy malita :-(

Domingo dijo...

Fernando Solera: George es un buen tipo, sobre todo porque no se toma demasiado en serio, y eso en "Egowood" es un valor añadido.

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