29 de abril de 2012

TIEMPO DE TORMENTA

Dos parejas: dos mujeres de éxito y dos hombres que se niegan a crecer. Para ellas, la vida ha sido una carrera de obstáculos superados sólo a costa de grandes esfuerzos; para ellos, esa juventud que día a día se les escapa de las manos ha dejado de ser una edad mítica para convertirse en el principal condicionante de un futuro nada prometedor. Una crisis anunciada cuyos efectos amenazan con resultar devastadores hará que estos personajes se aferren a sí mismos con una fuerza imparable.

Dos habituales del cine español
Después de Más allá del jardín, película tan ambiciosa como fallida, el veterano Pedro Olea volvió a situarse tras las cámaras en posesión de parte de ese brío que hizo de él uno de los directores españoles más carismáticos de los 60 y los 70. Como si hubiera recuperado los ecos de aquellos Días de viejo color y parte de la ironía subyacente en títulos tan dispares como Pim, pam, pum, fuego o El maestro de esgrima, Olea se zambulle en la aventura existencial de unos personajes masculinos sometidos en el mejor de los términos al sentido práctico de la vida y al concepto de compromiso de que hacen gala sus oponentes femeninas.

La Barranco
Como en sus mejores tiempos, Olea deja que el espectador decida por sí mismo si la historia que se le presenta tiene más de comedia que de drama. Mientras tanto sus protagonistas caminan sobre el filo de esa navaja que ellos mismos han puesto bajo sus pies, bien en forma de adicciones diversas o de huida hacia delante que culmina en los nada prometedores pasillos de un hospital, lugar desde donde no es nada fácil volver a empezar. Protagonizada por Maribel Verdú, María Barranco, Jorge Sanz y Darío Grandinetti, Tiempo de tormenta se alza como una de las películas españolas más estimulantes y complejas de los últimos diez años.

2 comentarios:

Fernando Solera dijo...

No tenía ni pajolera idea de la existencia de la película que nos traes esta vez. Está bien saber, al igual que ayer, que el cine español puede hacer otras cosas. Lástima que suelan pasar bastante desapercibidas, Domingo.

Domingo dijo...

Fernando Solera: Al cine español le pasa lo mismo que a la sociedad española, que sólo cuando salga de la trinchera y de la dialéctica guerracivilista ampliará sus miras y descubrirá la grandeza de que es capaz.

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