El personaje de Robert De Niro en esta película, Gil Renard, podría considerarse el lado oscuro de Rupert Pupkin, el fan que en El rey de la comedia idolatraba, acosaba y finalmente secuestraba a un presentador de televisión, todo ello por la frustración que le provocaba ser únicamente un ciudadano más. Pero si esta comedia negra era, vista en retrospectiva, la punta del iceberg que empezaba a asomar en los años 80, Fanático reelabora la situación para los 90, cuando el tono general de la vida americana -así como el fenómeno de los fans- había adquirido un matiz mucho más sombrío, cruel e inquietante. Ahora, el inofensivo Pupkin se ha transformado en alguien más peligroso, al estilo del Max Cady de El cabo del miedo, un rey del horror más que de la comedia.
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| Un ídolo en horas bajas |
El objetivo de Gil Renard, un anónimo vendedor de cuchillos, es la estrella del béisbol Bobby Rayburn (Wesley Snipes), al que adoran millones de personas. Cuando se encienden las luces del estadio, tanto hombres como mujeres se ponen a gritar de placer, dispuestos a apreciar su talento. Gil alcanza un punto en el que ya no puede diferenciar su vida privada de la de Bobby: aunque su mediocre existencia no le proporciona ninguna alegría, está convencido de que su condición de fan puede hacerle participar de las gloriosas fantasías que identifica con los éxitos de Bobby. Cuando la carrera de éste empieza a decaer, Gil se siente personalmente traicionado y urde una grotesca trama para devolver a su ídolo la gloria perdida. Y cuando se entera de que la decadencia de Bobby puede deberse a su creciente rivalidad con Juan Primo (Benicio del Toro), un compañero de los San Francisco Giants cuya posición ha usurpado, Gil considera la posibilidad del asesinato como una de las maneras posibles de que Bobby vuelva a ser el número uno.
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| Admirador y admirado, juntos |
Lo que ocurrió en torno a algunos ídolos deportivos como Monica Seles llevó a los cineastas a pensar que quizá hubiera algo que decir acerca de las peligrosas confianzas que la gente empezó a tomarse con los atletas. Mientras Rupert Pupkin se ponía bajo sus propios focos y fantaseaba en privado, Gil Renard es más arrogante y agresivo, como la época que le ha tocado vivir, una de cuyas características es el ansia de reconocimiento: es el anónimo rostro en la multitud que puede explotar en cualquier momento, quizá como Travis Bickle en Taxi Driver, y otra variación sobre un tema al que De Niro se ha enfrentado en varias ocasiones a lo largo de su carrera. Pero si Fanático alcanza sus objetivos es porque el público llega a simpatizar con Gil, entendido como un patético ejemplo del trabajador en paro repleto de instintos agresivos hacia un sistema que cree que le ha fallado, alguien que busca desesperadamente algo con lo que llenar su vida.



2 comentarios:
No tiene mala pinta la película de hoy, la verdad. Con críticas así invitas a visitar el videoclub, aunque ahora pille más lejos. Estamos trabajando en ello, que diría Ansar.
Fernando Solera: De Niro, Snipes y Del Toro hacen de una peli muy menor, como es "Fanático", una joyita bastante digna, la verdad.
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