Después de cumplir condena, Erwin Riedenschneider, un hampón de poca monta al que las cosas nunca le salieron demasiado bien, va a ver al corredor de apuestas Cobby para proponerle robar una joyería. Éste le pone en contacto con el abogado Alonzo Emmerich, que en teoría financia la operación, el especialista en cajas fuertes Louis Ciavelli, el chófer Gus Minissi y el pistolero Dix Handley. Un grupo de perdedores con los que llevar a cabo un último golpe que les permita retirarse en busca de un futuro que por momentos parece inalcanzable. La realización del robo es un éxito, pero una vez que tienen las joyas en sus manos, como es habitual en las mejores películas escritas y dirigidas por John Huston, todo saldrá mal.
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| Sterling Hayden, el pistolero |
Aclamado por la crítica y el público tras dirigir dos grandes películas como El halcón maltés o la delirante El tesoro de Sierra Madre, ambas protagonizadas por Humphrey Bogart, Huston decidió emplear a fondo el margen de libertad que le otorgó la Metro Goldwyn Mayer para poner en imágenes la novela homónima del especialista en narraciones policiacas William Riley Burnett, uno de los maestros de la novela negra con hondas raíces en las desigualdades sociales y en la proliferación de todo tipo de fracasados y marginados que, a su manera, desean acceder a su pequeña parcela del sueño americano. El resultado es un triste y compacto relato no ya de un grupo de criminales que preparan su nuevo atraco sino de sus motivaciones, sus comportamientos y el fatalismo con que afrontan su porvenir más inmediato. Unos y otros saben, o al menos intuyen, que sus probabilidades de triunfo son mínimas, que todas las apuestas están en su contra, pero persiguen tozudamente su empeño y, por tanto, su viaje sin paradas a la perdición.
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| 100% cine negro |
Puro pesimismo que no deja abierto ningún resquicio a la esperanza, razón que impulsó a Louis B. Mayer, presidente todopoderoso de la MGM, a comentar que "La jungla de asfalto habla de mala gente planeando hacer malas cosas; jamás iría al cine a ver una película como ésta". Desafortunada declaración viniendo de quien se suponía una de las mentes más lúcidas de la industria del cine, poderoso lobby que contra todo pronóstico volvió a nominar a John Huston como presumible merecedor del Oscar al Mejor Director de 1950. No consiguió alzarse con la estatuilla, pero La jungla de asfalto se sitúa entre las mejores obras del cine negro y es uno de los más sólidos trabajos del director de Fat City.



2 comentarios:
Una grandísima película, no cabe duda. Los guionistas, los directores y los actores entonces eran bastante mejores que los de ahora. Esta clase de películas vienen bien para comprender que hay mucha gente mala en el mundo, que la maldad es algo que existe y contra la que debemos estar prevenidos. En cualquier lugar te puedes encontrar a gente que haría buenos a estos personajes.
Fernando Solera: Ya te digo, Fernando. Que todos los malos fueran así. Yo firmaba ahora mismo.
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