26 de junio de 2012

LOS NOVIOS BÚLGAROS

La vida de un abogado cuarentón de holgada posición social experimenta un giro de 180 grados cuando, en una de sus habituales cacerías de chicos guapos por el barrio gay de Chueca, conoce a Kyril, un atractivo chapero de 23 años procedente de Bulgaria. Enloquecido por ese objeto de deseo que personifica el desfase socioeconómico que divide a Europa y el ansia de progreso material característica de parte de esa nueva casta de desheredados, el protagonista verá cómo uno a uno se hacen pedazos todos sus sueños.

Kyril de Bulgaria
Alejado del cine entre 1987 y 2001 por motivos más cercanos a la crónica negra y a su intransferible descenso a los infiernos que a los vaivenes de la industria, Eloy de la Iglesia dio vida durante los 70 y los 80 a una filmografía popular con temática del Mundo Obrero y estética del Pronto, decana de la más chabacana prensa rosa y del cardiotripa más amarillista. Sus películas, la mayoría de ellas extraordinarios éxitos de taquilla, ofrecían al espectador un cine visceral y a pie de calle protagonizado por seres extraídos de la más pura realidad.


Fumando espero...
Dejando a un lado los delirios de la crítica más intelectual y dando por asumida la evolución ideológica del director de El pico, uno no puede por menos que esperar de Los novios búlgaros una apuesta intensa y dada a cualquier tipo de provocación. Sin embargo, todo queda reducido a una supuesta audacia sexual para autocomplacencia o morbo de ciudadanos bienpensantes y heterosexuales, a una interpretación desabrida y a ratos exagerada, a una historia donde el drama y el feísmo son totalmente previsibles. En suma, Los novios búlgaros se alza con el dudoso honor de ser la película que sepultó profesionalmente a uno de los grandes valores del cine de la Transición, el ya mencionado -y desaparecido- De la Iglesia.

5 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Salvo honrosas excepciones, desgraciadamente el cine patrio no da para más. La gran mayoría de nuestros cineastas se han convertido en meros pesebreros, a la caza y captura de la subvención.

Domingo dijo...

Fernando Solera: A ver si ahora, con los tijeretazos en Cultura, emerge el talento propio de la falta de medios. Aunque yo creo que, salvo excepciones, ni por ésas.

Marinel dijo...

¿Sabes qué?
Me doy cuenta de lo mucho que anda detrás en esto del cine.
Con lo que siempreme ha gustado meterme en el cine y entregarme a ver la película en ese ambiente que me encanta.
Y mira tú,que apenas conozco el cine que me presentas!
Ahora tengo pendientes, Ice Age 4 y Brave,ja,ja,ja
Lo peor es que podría verlas en ono o del vídeo club e incluso bajármelas de internet,pero va a ser que tampoco,porque al tener que verlas tarde,se me olvida.
Ale,me voy ya que me enrollo un montón.
Besos.

Marinel dijo...

Uyssss,cuánta prisa!!!
Quería decir ando detrás y siempreme es una nueva forma de ahorrar espacios,que ya sabemos como está todo con esto de la crisis,je,je,je

Domingo dijo...

Marinel: ¿Es que acaso alguien anda delante del cine? ¡Hay tanto que ver y tan poco tiempo! Llevo 126 críticas cinematográficas en "La claqueta" y pudieran parecer muchas así dicho, pero te aseguro que es una gotilla ridícula en el inmenso océano. Si aquí reseño las películas que he visto, ¡figúrate las que no he visto! Tela.

Publicar un comentario