"Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuese un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio". Con esta frase de Julio Cortázar podría definirse Otra historia de amor, osada propuesta del cine argentino que en 1986 sorprendió a muchos, gustó a algunos e irritó a otros. No es una película sobre maricones, sino la historia de dos hombres, no tan diametralmente opuestos como los muestran las apariencias, que se descubren en el amor. Raúl es un ejecutivo cuarentón, casado desde hace más de veinte años y con un hijo adolescente. Como a muchos, no le han pasado muchas cosas en su estructurada vida, en un contexto y una educación donde lo blanco es blanco y lo negro es negro, donde lo bueno es bueno y lo malo es malo. Sin matices, sin grises, sin posibilidades. Por su parte Jorge es diferente, abierto, activo en el ejercicio de su sexualidad, irremediablemente seductor. El destino con forma de oficina los enfrenta primero y los junta después, en una relación que sabrá del sexo, del amor, de los obstáculos y, finalmente, de la libertad.
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| Arturo Bonín |
Con seguridad, con buen gusto, el director Américo Ortiz de Zárate afronta y resuelve escenas difíciles en la intimidad de sus héroes y, además, no vacila en zambullirse de lleno en el melodrama para contar una historia de amor cuya única diferencia con las otras que mayoritariamente nos ha contado el cine es que tiene como protagonistas a dos hombres. Los otros ingredientes siguen siendo los mismos: la ternura, el humor, el dolor. Por eso, y más allá de cualquier prejuicio, Otra historia de amor es un film que conmueve. Y ahí está, tal vez, su mayor mérito. El tratamiento es tan inteligente, tan sutil, tan cuidado, que si el espectador no es un necio, aunque no acepte lo que ve, deberá comprenderlo. A este hecho contribuye también y decididamente la elección y el desempeño de los actores. Rostros viriles, cuerpos normales alejados de cualquier amaneramiento, son el exterior de Arturo Bonín y Mario Pasik, perfectos en la psicología de sus personajes. Bonín asume los miedos, las angustias y la rebeldía de Raúl, y por otro lado, Pasik desgrana con convicción y credibilidad el jugueteo seductor de Jorge.
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| Mario Pasik |
"El amor es un milagro, nene, no le des la espalda", le aclara tía Orfelina a Raúl en un momento de este notable largometraje en el que el amor, en efecto, es el centro de su argumento. Y que en torno del asunto más trillado de la historia del cine el director haya conseguido una mirada singular es apenas uno de sus méritos. Otra historia de amor habla del coraje, el de un empleado de una gran empresa que se presenta un día ante su jefe y le dice, lacónica pero firmemente, "Usted me gusta". La confesión de su subordinado le cosquilleará el alma hasta que, no sin oponer resistencias, cede a una primera cita. Después del sexo aparecerán los sentimientos, y un amor delicado, romántico y pudoroso se instalará entre ambos. Deliberadamente, el film no responde -en cuanto no se pretende didáctico- a ciertas curiosidades sobre el mundo gay, y tampoco las mujeres están colocadas como el enemigo ni tampoco como salida final para que las conciencias masculinas heterosexuales se mantengan en paz consigo mismas. Otra historia de amor es de una valentía sin par, y no cae en hipocresías ni pretende conciliar posiciones. Sus diálogos son fluidos, cotidianos, reconocibles, y su historia se desliza cautamente, sin apresuramientos, hacia ese público que tiene una visión equívoca y deformada de la homosexualidad. Si sólo algunos de esos espectadores modificaran ese concepto después de ver esta película, Otra historia de amor, el cine en definitiva, habría cumplido su misión.
¡Ojo! Escena final de la película



5 comentarios:
A veces me pregunto de dónde te sacas estas películas, Domingo. El cine argentino empezó a despuntar en España a partir de la maravillosa 'El hijo de la novia'. Lo que se rodó antes de dicha cinta, apenas es conocido por el gran público español. Moraleja: estás hecho todo un cinéfilo ;-)
Fernando Solera: Ésta en concreto la saqué del disco duro externo atiborrado de películas que me regaló uno de mis primos por Reyes. :)
Qué crítica más bonita! :)
No la conocía, ahora la tengo que buscar (ni la insufrible música de Sandra Mihanovich me va a impedir verla).
Gracias, Domin.
Un beso!
No conocía esta película, pero me gusta que me hagan descubrir las que desconozco, por eso te agradezco que las traigas aquí, Domingo.
Lo que me has hecho reir con tu simpático comentario en mi pluma de cristal, eres muy gracioso, gracias, amigo mío.
Un beso.
Dinsmoor: Mira que hacéis buen cine en tu país, ¿eh? Menudo talentazo os gastáis, no hay quien os tosa. ;)
María: Cada vez cuesta más descubrir buenas películas, pero no cejo en mi cruzada. :)
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