11 de julio de 2012

THE BELIEVER

Basada en la historia real de Daniel Burros, un joven judío neoyorquino vinculado en los sesenta al Partido Nazi Americano, The believer actualiza las andanzas de tan controvertido personaje situándolo en los noventa y en una encrucijada moral entre su particular visión de la fe judaica y su apasionado acercamiento a la extrema derecha.

Neofascista
El único reproche que puede hacerse a The believer no deriva de la película en sí misma, sino de la torpe campaña publicitaria con que fue presentada en su estreno hace diez años; tan torpe que el patio de butacas del cine donde acudí a verla acogió a grupos de entusiastas seguidores de los desvaríos del fascismo ibérico que creyeron iban a presenciar una glosa de las contradictorias pero heroicas hazañas de uno de sus colegas norteamericanos. Superado ese error, The believer cuenta el doloroso trayecto interior de un muchacho dotado de increíble sentido crítico que le lleva a cuestionar algunas de las más amargas contradicciones no de la fe sino de la condición del judío como ser humano. De alumno de una escuela judía de Nueva York a feroz antisemita, el protagonista vive instalado en la contradicción y abraza el judaísmo sin abandonar su ideología nazi. Una cosa y su opuesto, la esquizofrenia de una personalidad paralela que terminará por conducirle inexorablemente hacia su autodestrucción. Una historia sobre el odio y el desprecio que sentimos por nosotros mismos, sobre la catástrofe que supone llevar una doble vida, sobre la tragedia de ocultar algo y a la vez querer revelarlo.

Nazi de día y judío de noche
Daniel Burros, en su búsqueda de respuestas a esa angustia existencial, común a miles de judíos que siguen preguntándose cómo millones de sus semejantes se dejaron llevar a las cámaras de gas casi siempre sin oponer resistencia, participa contra sí mismo en un macabro juego en el que no son ajenos la brutalidad y el crimen, elementos difícilmente compatibles con su íntimo amor al mundo rabino y su vinculación, nunca nombrada, a algunos de los postulados ideológicos de filósofos contemporáneos como Yeshayahu Leibowitz, que abogan por la aceptación con todas las consecuencias del judío combatiente en contraposición del judío tradicional y vulnerable. The believer es una película comprometida a la que no favorece su rodaje en vídeo de alta definición, pero que compensa sus errores con la profundidad de su guión y con el excepcional trabajo de su actor principal, Ryan Gosling.

3 comentarios:

Ángela Paloma dijo...

Mi querido Domingo,

He de decir que me encantan este tipo de films. Como casi todo lo que me cuentas, lo desconocía. Y está bien traerla para verla...

Mil gracias...

Fernando Solera dijo...

Los seres humanos somos muy contradictorios. Quien más y quien menos está lleno de conflictos existenciales. Quizá no sean los mismos que los del protagonista de esta película, pero en el fondo, lo creamos o no, los seres humanos nos parecemos entre nosotros mucho más de lo que nos creemos.

Domingo dijo...

Ángela Paloma: De Ryan Gosling, un valor en alza, tampoco te pierdas "Drive" y "Los idus de marzo".

Fernando Solera: Los seres humanos somos una contradicción andante, pero está bien, porque sólo así podemos ir construyéndonos, por colisión de opuestos.

Publicar un comentario