Blackthorn es la máscara identitaria bajo la que se esconde el forajido Butch Cassidy en su retiro en el remoto Altiplano boliviano. A su avanzada edad, y después de haber vivido veinte años retirado del mundo, decide volver a Estados Unidos para esperar a la muerte, pero en el camino se le cruza un ingeniero español con ínfulas de bandolero al que persiguen para matarle porque ha robado el dinero de la mina en que trabajaba. Sus destinos quedarán unidos en una aventura donde ambos pondrán a prueba sus verdaderas convicciones.
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| El forajido más popular del Oeste |
El director canario Mateo Gil, corresponsable no siempre reconocido del éxito de los títulos más celebrados de Alejandro Amenábar, se reivindica como realizador acometiendo el género del Oeste a través de la legendaria figura del personaje inmortalizado en Dos hombres y un destino, y su apuesta es ganadora: Blackthorn es un western crepuscular que bebe directamente del cine de Sam Peckinpah en su modélica filmación de la acción y en su profundidad psicológica, social y política, además de ser la más deliciosa rareza que ha surgido de la cinematografía española reciente. Sam Shepard y Eduardo Noriega son los actores protagonistas de esta historia de amistad, de lealtad y traiciones, de injusticias sociales y de la fugacidad del tiempo.
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| Spanish western |
Blackthorn no pretende reinventar el mito ni tampoco es un intento de recuperación de un género; es un homenaje agradecido, un trabajo de reconocimiento a tantas y tantas películas con las que hemos crecido y con las que hemos aprendido a amar el cine. Los temas centrales del filme son la vejez y la amistad, con el paso del tiempo como motor y la manera en que asumimos nuestro pasado y nuestro futuro como combustible. Así es que Cassidy sale de su escondrijo porque quiere morir en su casa y, en el trayecto de retorno, vive un último ataque de juventud espoleado por el personaje que interpreta Noriega. Ambos chocarán en su manera de entender la amistad y comprobarán con amargura que han equivocado sus vidas. Blackthorn es una película con un toque nihilista y un poco desesperado respecto a los tiempos actuales. Mira con algo de nostalgia atrás, pero no por lo que hemos perdido, sino más bien por lo que no hemos conseguido: acercarnos a la posibilidad de vivir con cierta integridad.



3 comentarios:
Una del oeste. Hay que reconocer que tiene mérito rodar una película así en el 2012. La verdad es que no tiene mala pinta. Se hará lo posible por verla ;-)
No sabía que uno de los productores de Alejandro Amenabar era el director de esta película. Morir en casa, es todo un lujo...
Un abrazo
Fernando Solera: Y tanto que sí. Rodar hoy un western es un atrevimiento que requiere valor y, tal vez, cierta inconsciencia. Elementos que, en este caso, han encontrado recompensa en forma de una gran película con éxito de público y taquilla.
Esilleviana: Amenábar también demuestra su talento, genio e inteligencia rodeándose de los mejores.
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