Tras su jubilación, Warren Schmidt busca su nuevo lugar en la vida, pero no lo tiene nada fácil porque toda su existencia como adulto se ha dedicado a trabajar para otros, y de repente descubre que no sabe, ni probablemente tampoco quiere, pasar a formar parte de la vida de su mujer, una extraña; la hija, que no cuenta con su criterio para elegir marido y a la que ve cada vez menos; y ese amigo que resulta ser un traidor. Nadando entre las aguas de la comedia y el drama, el director de A propósito de Schmidt plantea una lúcida reflexión sobre las encrucijadas que nos salen al paso y lo poco que nos conocemos a nosotros mismos.
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| Si no existiera, habría que inventarlo |
Jack Nicholson acierta a entender y explicar su personaje con una dosis de humanidad a veces exacerbante pero siempre real. Su trabajo, aun naciendo de la imagen cinematográfica de la que Nicholson se ha hecho acreedor durante años, posee una frescura impresionante y consigue levantar una película que en otras manos podría haber sido un afinado telefilme pero realmente poco más. La idea es interesante, pero reconozcamos que la película reposa sobre la espalda de un Jack Nicholson pletórico de fuerza para ejercer como estrella absoluta incluso en el más modesto de los proyectos que le puedan ofrecer. Dicen que rebajó su sueldo para interpretar esta película, aunque no demasiado. En realidad debería haber pagado por interpretar este papel que viene a ser el equivalente del que Billy Wilder le ofreció a Gloria Swanson en El crepúsculo de los dioses. Como Swanson, Nicholson puede interpretarse y satirizarse a sí mismo, pero sin perder un ápice de talento. Y ahí está la hilarante escena en la cama de agua para demostrarlo.
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| La mediocridad de la clase media |
Los personajes de A propósito de Schmidt son personas normales con su poco de malicia y una ética un tanto voluble, dispuestas a cambiar según sople el viento. El protagonista es simplemente un tipo simpático que ha respetado siempre las reglas del juego hasta que lo pierde todo: su trabajo, su matrimonio, su hija, todas las cosas que habían dado sentido a su vida. Entonces no tendrá más remedio que llegar al fondo de quién es él realmente. Quizá a su edad es demasiado tarde y puede que le falten las herramientas necesarias, pero Warren Schmidt sigue teniendo ilusión por el futuro, incluso cuando está solo y deprimido. A propósito de Schmidt es una gran película, y lo es porque filma el vacío y la imperfección. Aquí no hay coches nuevos y limpios listos para la cámara, ni tampoco peinados perfectos ni sonrisas de anuncio, hay verdad. Y por eso mismo la película ni nos redime ni nos ofrece soluciones. La honestidad hecha cine.



2 comentarios:
Lamento discrepar, porque esta peli sí la he visto. Me pareció un tostón infumable. Me aburrió soberanamente. Quizá me pilló en un mal día, y eso que me encanta Jack Nicholson. De las cintas menos antiguas, me quedo con su interpretación en esa notable comedia romántica titulada 'Mejor imposible'.
Fernando Solera: Ahora que lo dices, tengo que revisitar "Mejor imposible". Gracias por recordármelo. :)
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