22 de agosto de 2012

SIN MOTIVO APARENTE

Jack es un policía atípico. Dedicado a buscar vehículos robados, el agente de la ley es un aficionado al violonchelo que lucha por subsistir con un problema agudo de diabetes. Un día, una vecina le pide que busque a su hija desaparecida, encargo que hará vivir al detective una de sus peores pesadillas a manos de una banda de ladrones más violenta que los hermanos Dalton.

La típica mirada jacksoniana
Sin motivo aparente goza de poseer un guión trabajado con mimo y dotado de los suficientes giros argumentales. Sin contar con una puesta en escena excesivamente barroca o elaborada, Bob Rafelson consigue acaparar la atención del espectador a través de la casualidad que envuelve las relaciones entre los distintos personajes. Nada es lo que parece en la película del veterano realizador, lo que genera un interés añadido en la primera parte de la cinta; elemento imprescindible que se va diluyendo conforme avanza la historia, desembocando en un desenlace mucho menos espectacular de lo que se podría pensar en un principio.

No sólo una cara bonita
Consciente de la necesidad de crear un ambiente de cierta profundidad dramática, el responsable del remake de El cartero siempre llama dos veces otorga el protagonismo a un marmóreo Samuel L. Jackson, que cumple con creces en la piel del atormentado madero, y a una sensual y esplendorosa Milla Jovovich, como la amante del líder de la banda de atracadores. Ellos son los que elevan la categoría de un filme cargado de buenas intenciones y que logra mantener la sensación de ser un producto cocinado con unos ingredientes deudores del mejor cine de antaño.

2 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Pues no la he visto. Ya sabes que las pelis modernas no son para mí ;-)

Domingo dijo...

Fernando Solera: ¡Ji,ji,ji! Cómo me las guardas. :P

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