Dos cómicos relegados a servir de atracción suplementaria en una compañía de variedades asidua del escenario organizado para ese tipo de espectáculos en el neoyorquino parque de atracciones de Coney Island, hacen todo lo posible para conquistar a dos chicas del coro que aspiran a convertirse en estrellas de los musicales de Broadway, ese territorio mítico cuya distancia geográfica del lugar donde se desarrolla la acción es infinitamente menor a la distancia metafórica que separa el triunfo del fracaso.
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| La estrella |
Realizada en plena Segunda Guerra Mundial, lo que implica la necesidad de adscribirse a los dos géneros cultivados casi de forma exclusiva por la producción hollywoodiense, el cine de propaganda y el de mero entretenimiento con el que contribuir al olvido momentáneo de los rigores de la contienda, Coney Island se sitúa muy por encima de la mayoría de sus coetáneas por la confluencia en sus títulos de crédito de varios de los profesionales más eficaces del musical. De entre todos ellos destacan de cara al gran público los nombres del compositor y letrista Alfred Newman, que recibió un Oscar por su trabajo en esta película, y el de su principal protagonista femenina, la oxigenada y pizpireta Betty Grable, quien junto a Virginia Lake compartió el honor de convertirse en el ideal femenino de miles de hombres que luchaban en ultramar.
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| Los postulantes |
Fuera de este acierto de producción, Coney Island logra mantener su interés frente al paso implacable del tiempo gracias a su casi onírica y siempre despreocupada ambientación y sobre todo gracias al optimismo disparatado con que la totalidad de sus protagonistas se enfrentan a la búsqueda del amor, finalmente correspondido, y al deseo, también colmado con éxito, de ver sus nombres en los grandes carteles luminosos de esa descomunal y legendaria avenida que aún hoy simboliza como pocas la vitalidad y el empuje de ese concepto mítico acuñado en los años 20 por Gertrude Stein y que se resume en la frase "ser norteamericanos".



2 comentarios:
Ese disco duro... ¿Te has planteado intentar dedicarte profesionalmente a ser crítico de cine?
Fernando Solera: No lo descarto, soy un todoterreno del periodismo. :P Hace algunos años estuve de prácticas en una destacada revista cinematográfica y llegué a publicar algunas críticas, aunque por ser becario no me dejaron firmarlas. Aparecían firmadas no con mi nombre sino con "Redacción". ^_^!
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