La obsesión de Jack (George Clooney) por las mariposas no es más que un simbólico catalizador de su auténtica ansia: romper sus ataduras, que él mismo ha ligado, y volar libre. Es un asesino a sueldo. Asesina cumpliendo órdenes, por encargo. Está condenado a la sospecha, la soledad y la violencia. Huyó de Suecia tras cometer varios errores y se esconde en Italia con la esperanza de no ser localizado. Pero ni un experimentado sicario puede sentirse seguro en la época del crimen organizado global. Engañado por sus socios, es cuando deja de ser perseguidor para convertirse en perseguido. Sabe que la muerte le acecha.
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| Sicario y seductor |
El fotógrafo holandés Anton Corbijn -conocido también por sus videoclips- despliega en El americano todos sus recursos como narrador visual para presentarnos a Jack como un samurai, un hombre condenado a la soledad. Jack apenas habla, dejando hablar a su pistola. Sólo trabaja por dinero, el asesinato no es un acto motivado por los sentimientos. Él está más allá de ellos, es un auténtico profesional. Quita la vida casi sin remordimientos y después vuelve a su gruta a invernar hasta el próximo trabajo.
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| A la carrera |
Y es que Corbijn, partiendo de una excusa argumental apenas bosquejada y una solemne parquedad en los diálogos, destaca la soledad a la que es condenado Jack por elegir trabajar con la muerte, una soledad inherente a todo cazador que se mueve entre las sombras. Corbijn cuida cada plano y ordena con meticulosidad cada secuencia para que el conjunto sea la desgarradora crónica en imágenes de la trágica y solitaria existencia de un asesino condenado al infierno.



2 comentarios:
Y cómo liga George Clooney. Celebro que te haya gustado la película. Por fin una que me sonaba ;-)
Fernando Solera: George Clooney tiene atributos para eso del ligoteo, sí, además de una abultada cuenta corriente, que todo ayuda. :P
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