20 de septiembre de 2012

EJECUTIVO AGRESIVO

Tras ser víctima de un equívoco, un ejecutivo es considerado demasiado tímido por sus jefes, lo que le obliga a someterse a una terapia de choque con un psicólogo que parece estar totalmente loco y que le va a hacer la vida imposible en un intento por sacarle de encima los supuestos defectos de su personalidad. Muy bien. Y la pregunta que yo me planteo es: ¿qué hace el escaso Adam Sandler protagonizando una película con el imprevisible y muchas veces intratable Jack Nicholson? Lo que hace, supongo, es aprender los trucos de histrión que han llevado a Nicholson a convertirse en estrella, pero en esta ocasión se habrá quedado sin recibir lecciones de la mejor faceta de Nicholson como actor, que es mucho más rica de lo que deja ver en esta alocada comedia.

Pareja rara, rara, rara
Sandler es el eslabón débil del dúo interpretativo de Ejecutivo agresivo, puesto que aparece claramente descompensado por el exceso explosivo de Nicholson mientras se refugia en la supuesta timidez que padece su personaje para dejarse superar por el actor más veterano. En un proyecto como éste, los actores son la clave y el epicentro de la maquinaria, pero si la química entre ellos no funciona, nada funciona, porque realmente desde el punto de vista argumental la película nos reserva pocas sorpresas y un guión más flojo que Mariano Rajoy con Artur Mas.

Woody Harrelson, travestido
Esto convierte Ejecutivo agresivo en una de las muestras más histriónicas y descontroladas del voluble Nicholson, que aquí se ha dejado arrastrar por su faceta más espectacular pero de menor calidad interpretativa. Con todo, permitid que confiese que, incluso fuera de sí, Nicholson es suficiente para mantener mi interés en el asunto durante un buen rato.

2 comentarios:

Fernando Solera dijo...

A mí también me gusta mucho Nicholson, aunque sospecho que me ocurriría como a ti, es decir, que no me gustaría tanto en esta película que tampoco he visto. Eso sí, de tus críticas no me pierdo ni una.

Domingo dijo...

Fernando Solera: Lo sé. Si hubiera premio a la fidelidad, tú acapararías todos los galardones. ;)

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