Brian O´Conner, el policía capaz de conducir casi tan bien como Michael Schumacher, regresa al asfalto para desarticular una banda de peligrosos narcotraficantes. Un antiguo compañero de fechorías, llamado Roman Pearce, y una agente de la ley con cuerpo de modelo de Playboy, interpretada por Eva Mendes, ayudarán al rubiales conductor a meter entre rejas al jefe de la organización mafiosa.
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| Qué rica estás, Eva |
Sin Rob Cohen ni Vin Diesel en los títulos de crédito, esta secuela de A todo gas intenta recuperar parte de la espectacularidad de su predecesora, aunque para ello se embarque en un juego de redundancia cinematográfica que la convierte en un clon de aquélla. Poco importa que en esta ocasión el responsable de la cinta sea el otrora gurú del cine afroamericano John Singleton (atendiendo a su trabajo en esta producción nadie diría que se trata del mismo director de Los chicos del barrio), ni que la historia se haya intentado mejorar, es un decir, con la aparición de escenas más arriesgadas en autopistas atestadas de turismos, ya que al final la sensación que provoca A todo gas 2 es que se está asistiendo a algo que ya se ha visto con anterioridad y cuya originalidad se quema con la rapidez con la que el protagonista agota la gasofa de su automóvil.
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| Negro molón |
Singleton rechaza cualquier atisbo de profundidad argumental, dejando a los actores desnudos ante unos personajes que están más huecos que un huevo Kinder. Con ello, el responsable de Semillas de rencor convierte a los coches en los verdaderos maestros de ceremonias de una película sin ningún tipo de pretensión más que la de entretener, si es que a uno le va más el rugir de un buen motor trucado que los diálogos en condiciones.



2 comentarios:
Ay, omá, qué rica. La verdad es que sí. De la peli ni idea, para variar :O)
Fernando Solera: Veo que la esencia del post, esto es Eva Mendes, está pillada. :P
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