29 de septiembre de 2012

GILDA

El propietario de un lujoso casino que sirve de tapadera a las actividades de los nazis en Latinoamérica, Ballin Mundson, salva a un aventurero de morir a manos de un ladrón en los muelles de Buenos Aires. Estamos a finales de la II Guerra Mundial y ambos se hacen amigos. Mundson convierte a Johnny Farrell en su hombre de confianza sin saber que fue amante de la atractiva Gilda, quien pretende reanudar su romance con Farrell. Mundson, acusado de ser agente doble, huye tras matar a un alemán, lo que obliga a Farrell a hacerse cargo del casino y de Gilda, con quien se casa. Pasado el tiempo, Mundson regresa y busca la forma de vengarse de la pareja.

La célebre secuencia del guante
Sólidamente realizada por el irregular artesano Charles Vidor, Gilda es una de las películas más características del cine negro de los años cuarenta y todo un fenómeno sociológico que encrespó los ánimos puritanos y dictó modas. Rita Hayworth, la vedette atómica, conmovió a los espectadores de todo el mundo sumando a su explosiva belleza la malicia seductora de la célebre secuencia del strip-tease del guante. Por no hablar de la bofetada de Glenn Ford, que también pasó a la antología de la pasión romántica y convirtió a Hayworth en icono inmortal de las mujeres fatales.

Johnny Farrell abofetea a Gilda
Hay mujeres de las que hay que salir huyendo. Es posible que esta afirmación resulte excesivamente medrosa y habrá quien asegure que, en realidad, no hay mujer de la que no se deba salir huyendo. Sea como fuere, el caso es que Gilda reúne los componentes necesarios para que tan sólo Glenn Ford (el papel le hubiera ido mejor a Humphrey Bogart) sea capaz de aguantar dosis tan equilibradas de magnetismo, belleza, clase, sadismo e inteligencia como Gilda a lo largo de toda una película, que es casi como decir de toda una vida. Si Gilda fascinó en 1946 no fue porque su personaje respondiera con fidelidad a los parámetros exigibles por la sociedad de ese tiempo. Gilda representa a la mujer, cualquiera que sea la época, y por eso Gilda embelesó, embelesa y embelesará mientras el género humano se componga de dos subgéneros: hombres y gildas. Porque, por encima de la persona, o del personaje de Rita Hayworth, el filme no es una obra maestra. Aúna con acierto las claves básicas del cine musical, de la película negra y de aventuras, y del drama amoroso, pero no llega a alcanzar la categoría de obra maestra porque los personajes secundarios no son capaces de brillar, sino, todo lo contrario, aparecen difuminados y ajenos a la fuerza narrativa que se les exige. Pero Gilda tiene unos hallazgos técnicos que, sin duda, sorprenden. Los movimientos de cámara (sobre todo en los primeros minutos) y la audacia fotográfica están tan logrados que cuesta trabajo entenderlos en el cine de 1946. La mano del director nos lleva por planos serenos, plácidos y casi inadvertidos, dando a la narración una naturalidad casi humana, deteniéndose allí en donde los ojos del espectador desean, como si el arte se adelantara a la vida. Glenn Ford no era el actor adecuado para tanta Gilda. Hay escenas en las que se trasluce su inseguridad y en las que él mismo se da cuenta de que jamás una mujer así puede ser para él. Y Rita Hayworth se contagia en ocasiones de la inseguridad de su hombre y lo compensa sobreactuando y perdiendo esa belleza que recobra poco a poco para acabar derrotando al mundo. 

3 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Qué bonita crítica, Domingo, con tu toque sutilmente almibarado que tanto me gusta. Sugiero que el resto de lectores se tomen la molestia de leerla, porque hoy se ha lucido. Qué bonito es el amor y tal :O)

PD: Como anécdota añadiré que, al parecer, Rita fue el amor platónico de Ford hasta los últimos días de la vida de éste.

Esilleviana dijo...

Es cierto, siempre se aprende con tus post. No he visto esta película pero sí había leído algo sobre ella. Me ha sorprendido "Pero Gilda tiene unos hallazgos técnicos que, sin duda, sorprenden. Los movimientos de cámara (sobre todo en los primeros minutos) y la audacia fotográfica están tan logrados que cuesta trabajo entenderlos en el cine de 1946". Enhorabuena por tu acierto :)

Un abrazo :)

Domingo dijo...

Fernando Solera: Qué cosas me dices, ladrón. :P ¡Ji,ji,ji! Muchas gracias, Fernando. ;)

Esilleviana: ¡Pero qué audiencia tan agradecida tengo, así da gusto! :D Un besote muy fuerte y lo dicho, muchas gracias a ti también por tus palabras. ¡Muuuaaaaaa!

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