28 de septiembre de 2012

EL CAZADOR

Hay tal cantidad de películas sobre Vietnam, desde el realismo de Platoon hasta la fantasía de Rambo, que el tema está prácticamente agotado. Pero entre todas ellas sobresale El cazador (1978), tanto por ser la primera película comercial importante que abordaba con seriedad el conflicto bélico como por su incuestionable calidad cinematográfica. Nos encontramos ante una obra antibelicista que retrata el impacto negativo de la experiencia vietnamita sobre los estadounidenses pertenecientes a la clase trabajadora, que aceptan verse implicados en la guerra sin llegar realmente a comprender qué es lo que está en juego. La historia comienza en 1968. Los protagonistas son todos descendientes de inmigrantes eslavos, obreros residentes en Clairton, Pennsylvania. Los hombres trabajan en la siderurgia y las mujeres se casan jóvenes y tienen hijos que al crecer repetirán el ciclo vital de sus padres y de los padres de sus padres.

Un cazador de ciervos...
Al comienzo de la película todos están haciendo los preparativos para la boda por el rito ortodoxo ruso de Steven y Angela, una ceremonia clave dentro de una familia con una concepción ultratradicionalista de la vida. Cuando finaliza la celebración, los amigos de siempre de Steven -Michael, Nick, Stan, John y Axel- se dirigen a las montañas, donde se sienten especialmente felices cazando ciervos, lejos de la gris ciudad que consume sus vidas cotidianas. Michael (Robert De Niro) es el cazador perfecto. Disciplinado y metódico, se enorgullece de derribar a sus presas limpiamente, con un único disparo. Entonces ocurre. Steven y su amigo del alma Nick (Christopher Walken) son reclutados y enviados al Vietnam con una unidad de infantería aerotransportada, mientras que Michael (John Savage) se incorpora a los boinas verdes. Los tres serán capturados y torturados por el Vietcong, que les encierra en jaulas donde son mordisqueados por las ratas y corren riesgo de ahogarse. A continuación son obligados, junto con otros prisioneros, a jugar a la ruleta rusa mientras sus captores apuestan sobre quién sobrevivirá y quién morirá.

...convertido en soldado en Vietnam
Los tres consiguen escapar gracias a los heroicos esfuerzos de Michael, que consigue incluso volver a casa sólo para en 1975, en vísperas de la caída de Saigón, regresar a Vietnam para intentar traer de vuelta a Nick, quien se ha convertido en un hombre perturbado y adicto a las drogas dedicado a la ruleta rusa en el antro más infecto de la ciudad. Michael intenta alejar a Nick de su forma de vida, llegando incluso a competir con él. Michael sobrevive, mientras que Nick perece por un disparo autoinfligido, muriendo en los brazos de su amigo, que le sigue amando como a un hermano: el acto definitivo de la vinculación masculina. Con el tiempo, Michael vuelve a su viejo trabajo, sus viejos amigos e incluso su vieja afición a cazar ciervos. Pero ya nada es lo mismo. Como muchos de los personajes derrotados que marcharon alegremente a Vietnam y volvieron a casa con algún rasgo de su personalidad perdido para siempre durante el combate, Michael es incapaz de disfrutar como antes de su sencilla vida. Ya no siente placer matando ciervos. Ahora dispara por encima de la cabeza del animal. Su inocencia de antaño ha quedado destruida para siempre. El cazador echa por tierra los clichés morales e ideológicos de toda una era, introduciendo al espectador en el infierno y abandonándolo allí sin brújula. Y vale que la película de Michael Cimino esté imbuida de una especie de patriotismo primario, incluso insultante, donde los vietnamitas del Norte se convierten en asesinos y los norteamericanos en sus valientes víctimas, pero es lícito acudir a ese tipo de engaño para aliviar el dolor que Vietnam produjo en el imaginario colectivo de los Estados Unidos. Sin embargo, nadie encontrará en esta película un juicio moral explícito sobre la guerra y sus participantes, tan sólo, y ya es mucho, la poesía que existe también en lo vulgar. 

3 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Sé que es una gran película, y tu crítica bien lo atestigua, pero reconozco que no he tenido narices para verla porque sé que es durísima.

Por cierto, qué encanto ha tenido siempre Meryl Streep, y qué bonita banda sonora, con su tema principal titulado 'Cavatina'. Dicha partitura fue compuesta bastantes años antes de rodarse esta joya del séptimo arte.

Cavatina - Tema principal de 'El cazador'

Marinel dijo...

No he visto ninguna película de este hombre en la que no me haga estremecer por sus buenas actuaciones,me refiero naturalmente a De Niro.
Y esta...esta,querido Domingo es de las que a mí me revuelven las tripas, me dejan estupefacta ante la pantalla sin darme apenas cuenta de que tengo el rostro mojado.
Y es que,dejando a parte el americanismo patriótico del que hablas tan acertadamente,la película pone de manifiesto,no nuevamente, pero casi, la terrible crueldad que se vivió en esa guerra.
Otra más sin sentido, y añadiría, sin responsabilidad,por parte de ya sabemos quienes, que siempre pretenden ser los buenos.
Sinceramente, nada me importa quienes fueron,sólo los que sufrieron y que aquí te hace permanecer con la piel erizada y el corazón encogido.
Besos, guapetón.

Domingo dijo...

Fernando Solera: Ufff, ayer me puse "Cavatina" mientras llovía sobre Madrid y no veas qué mal trago pasé. Te mueve el suelo bajo los pies.

Marinel: "El cazador" es un disparo a bocajarro, una puñalada violenta en el epicentro de las emociones. A mí me dejó muy tocado la primera vez que la ví. Es una película absolutamente estremecedora y prácticamente sin refugios.

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