18 de septiembre de 2012

¡HARKA!

Nada mejor que ganar por goleada una agotadora Guerra Civil para imponer a los vencidos una visión amañada y parcial del pasado inmediato y una nueva forma de vivir, pensar y hasta divertirse en la intimidad de una sala de proyección. Sólo así se explica el desmesurado afán propagandístico con que el régimen de Francisco Franco abordó el nacimiento de un cine de exaltación nacional dedicado a mostrar que la historia (su visión de la historia, claro) avanzaba a golpes de destino en lo universal y de la mano de intachables héroes nacional-católicos siempre enredados en gestas gloriosas que, como mínimo, les hicieran merecedores de un privilegiado lugar en los altares de la patria y de un no menos vistoso latifundio celestial en caso de que se vieran obligados a perder la vida.

Teniente Luis Peña
Héroes y situaciones de cartón piedra, en los que el franquismo pretendía verse reflejado, dieron lugar a memorables películas por completo pasadas de rosca cuyo culmen es la ínclita y muy recomendable Raza, apoteósico ejemplo del disparate urdido por un febril guionista y punto de referencia de títulos menores como Escuadrilla, A mí la Legión, Sin novedad en el Alcázar o esta ¡Harka!, de la que se puede decir en base a su argumento, poblado por abnegadísimos legionarios españoles que luchan a brazo partido con las tribus del Rif hasta imponer al moro infiel la razón de la fuerza, que no es sino un experimento novedoso en virtud del cual el director Carlos Arévalo se sitúa a medio camino entre las patrañas bélicas y el cine de aventuras coloniales que con tanto éxito cultivaba el Hollywood de los años 30.

Capitán Alfredo Mayo
Pero antes de enjuiciar la calidad de ¡Harka! conviene recordar que en sus primeros tiempos el cine español vivió un largo periodo de adaptación que afectaba por igual a la necesidad de crear el star system que le sirviera de soporte y la búsqueda de una variedad argumental con la que encandilar a un público aún no consolidado sociológicamente. Tal pretensión explica el empeño en desarrollar una lección de historia falseada, insustancial, facilona y simplista accesible a millones de potenciales espectadores. El problema es que el galán Alfredo Mayo no era ni de lejos Gary Cooper, y ¡Harka! no le llega ni a la suela de los zapatos a la inmortal Beau Geste.

3 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Ni idea. Hace mucho que no voy al cine, aunque ésta sospecho que hace más todavía que la estrenaron. Y por lo que veo, fue emitida por Telemadrid. Menos mal que pronto la privatizarán.

Esilleviana dijo...

Nunca había leído sobre esta película y tampoco la he visto. Supongo que las películas de aquella época ensalzarían los ideales militares y las convicciones de la dictadura.

Un abrazo :)

Domingo dijo...

Fernando Solera: Esta peli se estrenó en 1941. Tú y yo no estábamos todavía ni en el imaginario. :P

Esilleviana: Son películas rancias, como la época en que fueron concebidas.

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