3 de octubre de 2012

BANG THE DRUM SLOWLY

Si alguna limitación ha tenido la carrera de Robert De Niro ésta ha sido la poca frecuencia con la que ha interpretado a personajes simpáticos. Tal vez su absoluta falta de sentimentalismo como actor le haga sentirse atraído por personajes más complejos, ambiguos e incluso sombríos. Pero en las raras ocasiones en las que su personaje ha resultado fundamentalmente atractivo y fácilmente accesible De Niro ha enfocado lo que podrían haber sido papeles de folletín de un modo tan circunspecto y original que ha impedido que se convirtieran en lacrimógenos. Su primer trabajo importante en este sentido fue en Bang the Drum Slowly, la primera vez que figuró como estrella en una película comercial y también su primer personaje no amenazador. La película trata sobre la inesperada amistad que surge entre dos miembros de los inexistentes Mamoths de Nueva York, el inculto Bruce Pearson y su compañero de habitación, un joven mucho más sofisticado, Henry Wiggen. El Bruce Pearson de De Niro es el catcher de un equipo de béisbol de mala muerte. No tiene ningún gusto para vestirse, luce un aceitoso tupé pasado de moda y tiene, además, un denso acento de Georgia. Pearson es un patán y un paleto, tan primitivo que sus compañeros de equipo le dan la espalda. La persona aparentemente más opuesta a él es el pitcher Henry Wiggen, el más elegante y mundano de los miembros del equipo y el que al principio parece tener, sin duda, mejor futuro. En los inicios, Wiggen muestra un fuerte rechazo hacia Pearson, pero se acaba estableciendo entre ellos una relación creíble, aunque improbable, al aprender Wiggen no sólo a tolerar a Pearson sino a apreciarle y, posteriormente, a quererle. Wiggen acaba por sentirse tan vinculado al patético Pearson que se muestra dispuesto a rechazar ofertas económicas considerables por su fichaje si su amigo no le acompaña.

Bruce Pearson
Entonces Pearson contrae la enfermedad de Hodgkin. Aunque sería fácil ganarse la simpatía del resto del equipo contándole la terrible verdad, Pearson podría ser expulsado del club si sus propietarios sospecharan la gravedad de su patología. Wiggen ayudará a Pearson tanto a conservar su puesto como a cumplir con su destino con la dignidad intacta, manteniendo la enfermedad en secreto. Esto permite a Pearson obtener el respeto de todos sin recurrir al sentimentalismo que tan fácilmente despierta toda persona que está en trance de morir, y seguir jugando al béisbol mientras le es posible. Es también fundamental, en el aspecto dramático, el hecho de que Pearson carezca de la inteligencia necesaria para comprender realmente lo que implica su enfermedad, aunque sí es lo suficientemente consciente como para mostrar un resentimiento general por su problema, diciendo que está "condenado". Pearson sabe que se está muriendo, pero desconoce que, uno tras otro, sus compañeros de equipo han ido enterándose de la noticia aunque, respetando el modo en que él ha decidido afrontar su triste sino, ninguno de ellos se lo ha mencionado. Todos se sienten culpables por su anterior crueldad para con Pearson y luchan cada uno a su modo para no desvelar sus emociones.

Henry Wiggen
Vista ahora, Bang the Drum Slowly puede parecer una película deportiva más con el tema de la muerte de un joven atleta como telón de fondo, pero su honestidad constituye un hito en este tipo de filmes. Los propietarios del equipo, por ejemplo, no son ni los buenazos adorables ni los villanos explotadores que luego hemos visto muchas veces, sino personajes complejos: van en busca de dinero, desde luego, pero no son caricaturas, como tampoco lo es el solitario, alienado e individualista Pearson, el primer antihéroe auténtico que De Niro encarnó en la gran pantalla. 

4 comentarios:

Fernando Solera dijo...

¿Pero esta película existía? Jo, tampoco tenía ni pajolera idea, y eso que De Niro me gusta un montón.

PD: Estoy cabreado con tus lectores.

Domingo dijo...

Fernando Solera: No te creas, yo también estoy algo disgustado, pero es lo que hay. Más no se puede hacer.

Fernando Solera dijo...

Sí se puede: dar menos a quienes sólo están dispuestos a recibir.

Domingo dijo...

Fernando Solera: Qué te voy a contar de la blogosfera que no sepas. Su engranaje está podrido hasta los cimientos.

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