Unos trabajadores de una empresa portuaria, encerrados en la cocina de la oficina, único espacio en el que les permiten fumar, comentan una película que han visto en el cine. El viejo Adalberto Castilla, un empleado cerca de la jubilación, entra y escucha la conversación mientras prepara su té. Discuten sobre los actores de hoy, su talento, su capacidad de atracción... Inesperadamente, Castilla, ya desde la puerta, marchándose, suelta: "Humphrey Bogart, Robert Mitchum, Gregory Peck". Una presentación magnífica del personaje a los ojos del público, que inmediatamente comprende que este Castilla es un antiguo, un hombre anclado en viejas costumbres, vestido con ropa fuera del tiempo, habituado a una educación tradicional, un poco trasnochada, y guiado por principios éticos pasados de moda. Federico Luppi, en el papel de Adalberto Castilla, se ajusta impecablemente ese traje un poco rancio, con el encanto de las cosas que nacieron para perdurar, sin fecha de caducidad próxima.
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| Un señor de los de antes |
Y es ese anticuado mundo suyo el que más cuidadosamente debe protegerse de los nuevos aires que llegan a la oficina. Silva, el flamante nuevo jefe, es un tipo muy joven para ese puesto, lo que levanta las suspicacias de todos. Pero el verdadero enfrentamiento no llega hasta que ambos conocen la curiosa circunstancia de que Adalberto Castilla tiene precisamente el único número que le falta a Silva de una colección de una antigua revista. Por supuesto, el jefe le ofrece "lo que pida" por la revista y, por supuesto, Castilla le contesta, muy digno, que "hay cosas que no se compran con dinero". Orgulloso de su reacción, por primera vez socializa con sus compañeros, a los que cuenta su gran hazaña. Obviamente, las cosas no quedarán ahí, y las vidas de todos cambiarán.
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| Con la colosal Norma Aleandro |
También la vida de Sarita, la esposa de Adalberto Castilla, una mujer adorable que aguanta estoicamente el carácter adusto y un poco cicatero de su marido. La actriz Norma Aleandro es esta mujer vital y entregada que ama a su marido pero que no se siente amada. Cuestión de principios, que se desarrolla en la ciudad argentina de Rosario, es un largometraje de Rodrigo Grande, cuyo guión se inspira en uno de los cuentos del desaparecido escritor Roberto Fontanarrosa, y su gran activo es la presencia de un Federico Luppi que aporta dignidad, verdad, compromiso, fuerza y emoción a su personaje, un tipo con principios insobornables en medio de un mundo amoral. Como la vida misma.



2 comentarios:
El señor Luppi es un extraordinario actor, con una planta que se come la pantalla. Otra cosa es que sea un poquito sectario en lo político, según tengo entendido.
Fernando Solera: De los actores me quedo con sus calidades artísticas. Lo que hagan fuera de los platós no me interesa mucho, la verdad.
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