En 1861, en Georgia, la joven y atractiva heredera de una rica familia sudista, Escarlata O´Hara, ama a su primo Ashley Wilkes, pero él prefiere a otra, lo que la lleva a consolarse con Rhett Butler, un cínico y divertido aventurero. Declarada la Guerra de Secesión y después de haberse casado por orgullo con dos hombres a quienes no ama y rechazar la propuesta de matrimonio de Rhett, la ya viuda Escarlata se verá obligada a hacerse cargo de su plantación en ruinas y a tomar las riendas de su vida en un mundo que se derrumba a su alrededor.
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| Escarlata en sus dominios |
Más de cuatro millones de dólares del año 1939 de coste total y 750.000 horas de rodaje fueron necesarios para que Lo que el viento se llevó se convirtiera en la historia más grande jamás contada. Muchas mujeres vieron en Escarlata un ejemplo de la heroína valiente que lucha contra la adversidad, un carácter capaz de sacar leche de una alcuza. Si se contempla con atención (cosa difícil, porque la película emociona tanto que no hay modo de verla con otros ojos que con los del corazón) resulta fácil adivinar en Escarlata un personaje masculino, interpretado por una mujer. El primero en dudar de la feminidad de su compañera es Rhett Butler. Incluso llega a decírselo en alguna ocasión. Es cierto que sus cuerpos son lo bastante distintos como para que no haya mosqueos, pero en lo esencial, lo dice también Rhett, ambos son idénticos. Igualmente cínicos, egoístas, inmorales, escépticos e igualmente apasionados por defender lo único auténtico para ellos: sus propias vidas.
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| La derrota digna |
Han tenido que pasar bastantes años para que yo pudiera saborear Lo que el viento se llevó en toda su grandeza. Cuando la ví por primera vez siendo yo un adolescente me pareció simplemente una película larga y lenta. Tiempo después, con unas ideas sobre la vida y el cine mucho más claras, pude por fin descubrir que me encontraba ante un auténtico monumento cinematográfico. Me avergüenzo de mi primera reacción, pero un adolescente suele ser una persona ridícula. En muchos aspectos, Lo que el viento se llevó es una película ejemplar, pero a mí lo que más me sigue impresionando es Escarlata O´Hara. De no haber nacido en Atlanta, Escarlata hubiera sido una perfecta manchega. Su relación con la tierra sólo es comparable a la que tienen los manchegos. Y la tierra es el principal rival de Clark Gable. Rhett Butler hubiera sufrido igual de haberse enamorado de un labrador manchego. Lo que el viento se llevó, una película muy atrevida y muy poco convencional para aquella época y aún hoy, confía en que el público se identifique con unos protagonistas básicamente negativos que no dudan en decirlo y que viven una historia de amor nada complaciente. Una de las grandes cualidades del filme es su dureza. Los guionistas no dudan en destrozarnos el corazón escribiendo un final en el que Rhett deja sola a Escarlata, tirada sobre la escalera. Bueno, sola no. Bajo sus pies palpita Tara. Como dije antes, Escarlata no es una mujer, sino un labrador o, mejor dicho, un símbolo. Y nadie puede casarse con un símbolo, ni siquiera Clark Gable.



3 comentarios:
Pues yo no la he visto. Reconozco que aunque tras leer tu crítica apetece hacerlo, tengo demasiados prejuicios. Las películas de más de dos horas, si no son colosales, acaban poniéndome nervioso. Sé que es sólo un prejuicio, pero no me pide nada el cuerpo verla. Qué le vamos a hacer.
Fernando Solera: Hoy ninguna distribuidora se atrevería a proyectar "Lo que el viento se llevó". Su duración es excesiva para los tiempos fast food que vivimos, donde lo queremos todo rápido y fugaz, y si puede ser "twitterizado" mejor.
Esta película es uno de esos clásicos inolvidables que perduran en el tiempo por su grandeza.
Y para nada me importa su duración,porque se me hace corta siempre que la veo...
Sí, de vez en cuando me gusta verla,ja,ja,ja
Me pasa igual con siete años en el Tibet o Titanic,ja,ja,ja
Besos.
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