23 de febrero de 2012

127 HORAS

Después de alzarse con el Oscar al mejor director por Slumdog Millionaire, el inglés Danny Boyle se embarcó en este arriesgado proyecto. Basado en una historia real, 127 horas no sería mucho más que un telefilme de sobremesa si no fuera por el talento cinematográfico del de Manchester. Boyle se preocupa por que el protagonista resulte simpático a pesar de su imprudencia, para que su destino, después de que su brazo quede atrapado entre una pared y una roca, no deje indiferente al espectador. Todo lo demás es James Franco en estado de gracia, creíble en su alucinación y en su sufrimiento, tratando de vencer al destino y aceptando la única opción de la que dispone para sobrevivir, que no es apta para estómagos sensibles.

Aron Ralston
La cinta relata con preciso realismo el drama verídico del joven alpinista norteamericano Aron Ralston que, en abril de 2003, condujo hasta Utah para pasar el fin de semana escalando en el remoto Parque Nacional Canyonlands. Pero, una vez allí y con tan sólo 26 años de edad, se convirtió en el protagonista involuntario de un asombroso relato de resistencia. Tras golpearse contra las rocas, herirse un brazo y quedar atrapado en el interior de una grieta, Ralston pasó cinco días en medio de la naturaleza, con una mano inmovilizada y obligado a tomar la drástica decisión de amputarse el brazo derecho para poder salvar la vida. La película recrea esas 127 angustiosas horas, luchando contra los elementos y contra sus propios demonios, y recordando a su novia, familiares y a las dos excursionistas que conoció antes del terrible accidente. La historia trata básicamente de un hombre que se enfrenta a su propia muerte y reflexiona sobre cómo volver a la vida. Fascina su valentía y su coraje en medio de la tragedia. Y cómo pudo salir airoso de una situación tan desesperada y en condiciones tan extremas.

Atrapado en la grieta
Ya hay muchos que se refieren a 127 horas como la película en la que el protagonista se corta un brazo, pero si sólo fuera esto la verdad es que no valdría la pena. El director consigue implicarnos a nivel visual y emocional, haciéndonos sentir lo que pudo vivir Ralston solo en mitad de la nada. James Franco, en su mejor papel, transita con absoluta naturalidad y solvencia por las distintas fases que experimenta el ánimo del joven independiente, individualista y arriesgado. De la incredulidad de los primeros momentos va mutando a la angustia, la desesperanza, la derrota e, incluso, la despedida, con arrepentimiento por todo aquello de lo que por primera vez es consciente que hizo mal. Entonces, aparentemente derrotado, decide que no ha llegado el momento de morir.

6 comentarios:

Fernando Solera dijo...

A mí las películas duras, aunque tengan un trasfondo positivo, me tiran un poco para atrás. Aun así, tomo nota de la recomendación. Es que estoy en una época de mi vida en la que sólo me apetece ver comedias o pelis románticas.

Dinsmoor dijo...

Está muy mal que me guste tanto James Franco, no puedo ser objetiva.

Un beso!

Domingo dijo...

Fernando Solera: En breve pondré por aquí una comedia o película romántica, que no todo va a ser drama y malestar, descuida. ;)

Dinsmoor: ¡Ja,ja,ja,ja,ja! Sí, al parecer James Franco tiene tirón entre las féminas.

Marinel dijo...

Caramba,mira si soy ignorante que desconocía que existiese una película de aquel terrible suceso!
Sé que me resultará dura,pero tengo que verla por esa amalgama de sentimientos que me despertará.
Gracias guapetón.
Más besos.

Domingo dijo...

Marinel: Dura sí que es, para qué decirte lo contrario, pero su mensaje es inspirador. Muy recomendable.

Anónimo dijo...

¡Por fin! Una peli de las mías, de esas en las que el drama invade la tragedia de ser real. Ojo, espero que no salga demasiada sangre que entonces ya me dolería más que el brazo

:)
Moti

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