Vagando por Nueva York como un lobo a punto de mostrar los primeros síntomas de la rabia se encuentra Travis Bickle, un introvertido veterano de Vietnam procedente del medio Oeste y trasladado al basurero urbano que tanto detesta, especialmente por la fácil disponibilidad de sexo barato, como se puede contemplar desde la relativa seguridad de su taxi. Travis ha aceptado el turno de noche debido a su insomnio, lo que le permite adentrarse en el sórdido y mugriento submundo de la gran ciudad.
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| La alienación de Travis |
Taxi Driver, la película más alabada y condenada de los años 70, es un retrato profundo e inolvidable de esos personajes anónimos y vagamente amenazadores que nos encontramos en las calles todos los días. Robert De Niro interpreta a un maníaco que, fracasado en sus relaciones con las mujeres, hace planes para asesinar al candidato a la presidencia de Estados Unidos y dar así un sentido a su propia existencia, haciendo que la gente se dé cuenta al fin de quién es Travis Bickle. Eso nunca llega a ocurrir, ya que un agente del servicio secreto considera sospechosa la expresión de Travis entre la multitud y lo expulsa de allí. Frustrado en su retorcida ambición, nuestro protagonista vuelve su furia hacia los bajos fondos, donde desata una oleada de violencia matando a chulos y proxenetas.
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| Perdiendo el control |
La clave para conocer a Travis es que nadie le escucha y que su alienación termina por desembocar en una impactante erupción de sangre. Es la descarga psíquica de esos hombres tranquilos que súbitamente enloquecen, pero la película, en definitiva, trata sobre la incomunicación, sobre lo que significa el silencio para esos personajes alienados y casi invisibles de nuestra sociedad, tan perdidos y solitarios que ni siquiera conciben que las personas normales puedan dirigirse a ellos. Y es así que, ocasionalmente, explotan en una reacción grotesca para hacerse notar u oír, o simplemente para que se les tenga en cuenta.



5 comentarios:
Gran reflexión sobre el comportamiento de una gran parte de la humanidad.
No he visto la película pero, sin duda alguna, al leer tu comentario sobre ella captas, una vez más, mi atención. Me "obligas" a verla, me haces morder el anzuelo. Cautivas.
Mico...
La verdad es que la película es una clara demostración de lo que su director y su protagonista lograrían con los años. Es una cinta dura donde las haya, que marcó especialmente a De Niro, pues es difícil imaginarlo en papeles angelicales.
Sólo añadiré que la vi hace bastantes años y, quién sabe, quizá la revisite tras leer tu crítica, Domingo ;-)
Me encanta Taxi Driver. Leí que la peluca que usó De Niro para este film era de crines de caballo :P
¡Un beso, Domingo!
Cassiopeia: Con lectoras como tú da gusto, todo son buenas palabras. ¡Je,je,je! ;) Por lo demás, ya estás tardando en ver "Taxi Driver". ¡Corre, vuela a verla, pecadora! :P
Fernando Solera: Scorsese y De Niro son un tándem ideal, como corresponde a la unión de dos talentos prodigiosos. Un binomio irrepetible.
Dinsmoor: ¿En serio? ¡No lo sabía! ¡Ja,ja,ja,ja! Qué curioso. :)
"Basurero urbano" con De Niro al mando. La que se puede liar...
Desde luego, me encantó en su día y la volveré a ver porque es de una belleza visual para nada apestosa. La historia, fácil de olvidar pero con la elegancia de volverla a disfrutar.
:)
Moti
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