22 de marzo de 2012

AL FINAL DE LA ESCAPADA

El burdo delincuente Michel Poiccard roba un coche en Marsella y mata en la carretera a un motorista de la Policía que va a detenerle por exceso de velocidad. En París, Michel, ya identificado como el asesino, localiza a la joven estudiante norteamericana aspirante a periodista Patricia Franchini, y le propone marchar a Roma, pero ella, embarazada probablemente de Michel, duda de estar enamorada. Un confidente reconoce a Michel y alerta a un inspector que presiona a Patricia para que delate a su amante. Cuando Michel y Patricia, tras pasar la noche juntos, esperan al gángster que les facilitará la huida, ella telefonea a la Policía y a continuación confiesa a Michel que le ha traicionado. Éste intenta huir y la Policía le dispara. Agonizante, pronuncia un reproche, pero sólo Patricia comprende el significado de esa última palabra.

Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg
Considerada como el más claro exponente de la generación de cineastas creadores de la "Nueva Ola" del cine francés, Al final de la escapada, de Jean-Luc Godard, es una curiosa mezcla de primeros planos sin confesiones trascendentales y planos secuencia interminables, de escenas breves y largas, de torpeza técnica y parrafadas imprevisibles. Su estilo brusco crea una sensación de urgencia y precariedad, de ruptura con lo establecido. Nos sigue sorprendiendo y conmoviendo porque su forma de contar esta historia, audaz y provocadora, nace de la sinceridad y no de la intención de hacer arte y ensayo. Esta película, homenaje al cine negro norteamericano, vino a retratar las inquietudes de una nueva generación y abrió nuevos caminos al cine francés. Rodada sin especial cuidado, frente a la poca habilidad demostrada en los momentos de acción, destaca la delicadeza de las largas escenas entre Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg. En especial aquella en que Patricia Franchini llega a su modesto hotel, tras pasar la noche con otro, y encuentra en su cama a Michel Poiccard. Juguetean, hablan y ella lee la famosa frase final de Las palmeras salvajes, de William Faulkner: "Entre la pena y la nada, elijo la pena", y acaban haciendo el amor bajo las sábanas.

Una historia de amor con final trágico
Por muy desoladora que sea esta película, consigue transmitir al espectador una indefinible euforia. Al final de la escapada es trágica, pero le sobran talento y vitalidad cinematográficas, y por eso es también estimulante. En esta crónica del desquiciamiento y la frustración, se impone una necesidad urgente de expresarse en cada plano, una fe en la capacidad del cine para reflejar la realidad más documentable y los sentimientos más íntimos. Y el milagro es posible por su personaje protagonista, Michel Poiccard. Agresivo sin móvil aparente, rebelde sin ideología, su lema "vive peligrosamente hasta el fin" brota de la angustia de no poder realizar sus fantasías (representables en una chica americana, atraída por la aventura y temerosa del peligro), y su odisea zarpa de un hastío que le ha llevado al asesinato gratuito. Ama a esa mujer presintiendo que le traicionará y que esa traición le permitirá representar al fin un papel heroico, un gesto memorable y genuino.

4 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Reconozco que ésta concretamente no la he visto, aunque tengo que admitir que el cine francés de Godard me tira un poco para atrás. Excesivamente erudito, para intelectualoides gafapastas.

Domingo dijo...

Fernando Solera: No conozco a fondo la filmografía de Godard, pero "Al final de la escapada" se deja ver muy bien, es de lo más asequible que te puedes echar a la cara dentro de la a menudo árida cinematografía clásica francesa.

Marinel dijo...

Es al parecer un buen film francés al que estamos poco habituados,pero que tiene algunas películas que deben verse,como Amelie o Paris je t'aime,que me gustaron mucho.
Esta no la he visto,pero no me importaría verla.
Más besitos.

Domingo dijo...

Marinel: "Amelie" es una delicia, una de esas películas que sólo se dan cada diez o quince años.

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