La suerte ha abandonado a Eli Wurman. Después de una vida plagada de éxitos como representante dentro del mundillo de la farándula y el politiqueo, Eli está intentando mantenerse en un puesto en el que ya no tiene las influencias necesarias para elevar la carrera de sus clientes hacia la cumbre. Sus días de gloria como legendario relaciones públicas parecen haber quedado definitivamente atrás, perdidos en un estercolero de superficialidad, prensa rosa, celebridades, conspiraciones, política, alcohol y barbitúricos. Sin embargo, el asesinato de una joven buscavidas enrollada con un actor famoso será el detonante para llevar a Wurman de nuevo a las páginas de los periódicos.
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| La buscona |
Relaciones confidenciales bien podría considerarse una película travestida desde el punto de vista argumental. Engalonado con la vitola de thriller, el filme de Daniel Algrant toma partido desde la primera escena por adentrarse en la figura de su protagonista, un hombre empeñado en vivir una existencia que le viene grande, para montar una trama de tintes melodramáticos sobre la infelicidad en un mundo cambiante. En medio de ese trazado de tipo retratístico, la parte dedicada al misterio se convierte en un mero pretexto de atención dramática que pronto queda reducido a una simple anécdota, aunque al final sea la causante de un desenlace algo forzado.
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| El refugio de Eli Wurman |
Con estas premisas, no es de extrañar que el realizador confíe la totalidad del peso de la cinta a la capacidad interpretativa de su actor principal. Al Pacino, ataviado con un peinado estilo Aramis Fuster que parece salido de las manos del peluquero de David Beckham, se deja seducir por la crisis vivencial de su personaje, simulando un continuo adagio escénico que choca con el deje de histrionismo que suele lucir en la pantalla. La estrella italoamericana logra con ello un trabajo de cierta solidez formal, quedándose en la mera corrección dramática (convence pero no enamora, siendo sus escenas con Kim Basinger de lo mejorcito de la película).



3 comentarios:
O sea, que no se pierde nada por no verla. Mejor, porque me has puesto muchos deberes cinematográficos, sobre todo ahora que han cerrado el videoclub y hay que irse a buscar el buen cine a otra parte.
Puede que haya gente que se me eche encima si lo digo,pero...no me gusta mucho Al...se siente.
Así que no suelo ver muchas películas de él,la verdad,
Y por lo que leo,no me pierdo nada por no ver ésta.
Besotes.
Fernando Solera: A no ser que seas muy pero que muy fan de Pacino, sí, puedes obviarla sin remordimiento alguno. ;)
Marinel: Es legítimo, querida Marinel. No estás obligada a que te guste Pacino. Es más, no creo que haya un solo actor en el planeta que aglutine el cariño unánime de los espectadores.
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