Salvaje se adelantó a su tiempo. Con una puesta en escena y una interpretación extraordinarias, fue recibida con alarma por muchos críticos y perros guardianes del orden social, que vieron en ella un horrible presagio de las cosas que estaban por venir. Con esta película, el productor Stanley Kramer insistía en su sedicente cruzada en pos de abordar los problemas sociológicos que existían en EEUU, y al escoger a Marlon Brando para protagonizar el papel de líder de una pandilla de brutos sentó las bases del género. El Johnny con cazadora de cuero negro que interpreta Brando, áspero, agresivo y sin facilidad de palabra, forma hoy parte de la mitología del cine.
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| Kathie, una buena chica |
La línea argumental de Salvaje es muy sencilla. Empieza con la llegada de un enjambre de motociclistas a una pequeña ciudad y termina con su marcha de allí, pero durante los veloces 79 minutos que dura el filme, la pantalla arde a causa de su escandaloso comportamiento. Los Black Rebels Motorcycle Club, un grupo de unos cuarenta miembros, se detiene ruidosamente frente al Bleeker´s Cafe. Los matones acaban de organizar un encuentro con otros colegas en las afueras de Wrightsville y vienen en busca de jaleo. Van y vienen echando carreras por la calle principal y obligan a un coche conducido por un hombre mayor a salirse de la calzada y chocar contra un poste. El policía del pueblo, Harry Bleeker, quien, a la sazón, también es propietario del café, intenta imponer su autoridad a la banda, pero su líder, Johnny, le intimida. Así, siguen con su actividad destructora y siembran el caos en la localidad entrando y saliendo de las tiendas con sus motos, insultando a los viandantes y dedicando estridentes proposiciones a las chicas. Johnny se siente fascinado por Kathie, la hija de Harry, pero ella lo rechaza. Y en ésas que aparece Chino (Lee Marvin) y su grupo de motoristas, rivales de los Black Rebels. Chino y Johnny acaban enzarzados en una salvaje reyerta en medio de la calle. Entonces, Harry detiene a Chino y lo manda al calabozo. Con la llegada de la noche, los matones se desmandan, destrozándolo todo a su paso. Johnny salva a Kathie de las vejaciones de los hombres de la banda de Chino y se la lleva a un parque. Hablan durante un rato, pero Johnny, incapaz de expresarse, confuso y furioso, asusta a la chica y ésta le abofetea y, llorando, se marcha corriendo. Algunas personas del pueblo contemplan la escena y dan por supuesto que Johnny ha atacado a Kathie, por lo que se abalanzan sobre él para propinarle una terrible paliza. Consigue escapar a lomos de su moto, pero uno de los lugareños le lanza una llanta que le hace perder el control y, al salirse de la carretera, atropella a un anciano que pasaba por allí. La gente, enfurecida, agarra a Johnny y trata de lincharlo, aunque le salva la llegada del sheriff Singer (Jay C. Flippen), quien consigue tomar el control de la situación y tranquilizar a la alborotada multitud. Singer pone a Johnny en libertad, expulsándole de la ciudad y advirtiéndole que no vuelva nunca más por allí. Johnny trata de despedirse de Kathie y de darle las gracias al padre de ésta por haber intercedido en su ayuda, pero es incapaz de articular una sola palabra de gratitud y de mostrar sentimientos que no sean propios de un bravucón. En el momento en que está saliendo del pueblo su semblante es taciturno y sobre el público pende el enigma de si se siente arrepentido y si las experiencias de esos dos días van a influir en su futuro.
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| Chino, el peor rival de Johnny |
Salvaje supuso un golpe para toda América, una suerte de horrenda fascinación. Y si en 1953 perturbó a los espectadores, fue porque aquellos perversos vándalos no recibían ningún tipo de castigo, lo que era una señal de que las cosas estaban cambiando tanto en la escena como en la vida americana. Es posible que el tema central de la película no sea la delincuencia juvenil, sino la juventud con ideales, con objetivos, que no sabe qué hacer con el enorme caudal de energía que posee, pero lo cierto es que ni su director, el húngaro Laslo Benedek, ni el retrato que Marlon Brando realiza del duro, tosco, inexpresivo y desesperado Johnny, supieron trasladar ese mensaje. Empezaron haciendo algo que merecía la pena, a explicar la psicología del rebelde, pero en algún punto del recorrido se despistaron y fracasaron en el empeño, ya que en lugar de mostrar las causas por las que algunos jóvenes tienden a formar grupos que buscan su razón de ser en la violencia, se limitaron a exhibir esa violencia. Sin más.



4 comentarios:
Sin duda, es una de esas películas que cuando la ves,de ella comentas:
Es la película.
Porque en realidad no sabes muy bien qué sentimientos encuentras.
Yo hace mucho que la vi,cuando era más joven,que ahora soy también oyesssss,ja,ja,ja
Y he de reconocer que me impactó,como,he de añadir,casi todas las películas del mítico Marlon.
Besos.
Me gustan todas las películas de Marlon Brando, es de esas películas que siempre las recuerdas a pesar del paso del tiempo.
Un beso.
Otra para la saca. Está visto que me quedan muchas joyas por disfrutar, Domingo. Menos mal que te tengo a ti para recordármelo con tu estupendo y currado blog.
Marinel: Es que Marlon es mucho Marlon. Su sola presencia levanta películas mediocres, que también las tiene.
María: Hay películas, como "Salvaje", que trascienden lo puramente cinematográfico para instalarse en el imaginario colectivo. Son lo que llamamos películas míticas. :)
Fernando Solera: Nos moriremos y no habremos visto ni la punta del iceberg de todo lo que hay que ver. Es así.
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