14 de abril de 2012

EL ÚLTIMO TREN

Un buen día los habitantes de Uruguay, uno de los países menos poblados del continente americano, sienten una suerte de orgullo nacional cuando se enteran de que un poderoso estudio de Hollywood ha decidido comprar una histórica locomotora uruguaya de finales del siglo XIX para incluirla como elemento de atrezzo en su próxima película. Muy pronto ese orgullo se tornará en asombro cuando un puñado de viejos ferroviarios y un niño escapen con la locomotora como única forma de hacer ver a sus conciudadanos que el pasado colectivo de un país no puede ponerse en venta.

La dignidad de un pueblo
Pese a la tremenda crisis económica y social por la que parecen siempre atravesar los países del Cono Sur, especialmente Argentina y Uruguay, resultan evidentes el vigor y la calidad del cine hecho en aquellos parajes. Un cine que, sin renunciar a las claves del espectáculo (claves que le abren de forma cada vez más frecuente las puertas del mercado mundial), adopta una decidida postura crítica. Este es el caso de El último tren, que provista con la fuerza que le imprime su trío protagonista (Federico Luppi, Pepe Soriano y Héctor Alterio) discurre por los raíles, y nunca mejor dicho, del road movie y el western sin hacerle ascos a un planteamiento que reivindica ante todo la dignidad herida de una sociedad a la que las recetas de la globalización han dejado al borde del caos.

Alterio y Luppi, dos de los grandes
La mayor virtud de El último tren reside en su profunda mirada crítica, en el amor que contiene hacia sus personajes, ese trío de viejos inasequibles al desánimo, y en su difícil aunque esperanzado mensaje. Además, en términos cinematográficos, es una película ágil y entretenida de principio a fin, una película, en suma, de las que hay que ver por más que no fuera estrenada en olor de multitudes y no contara con el respaldo de una arrolladora campaña promocional.

6 comentarios:

Marinel dijo...

Grandes actores para una historia de vida que no he visto,pero que me apetece ver,aunque sea tan solo para verlos actuar.
Besos.

Fernando Solera dijo...

Dos grandes actores argentinos, dos lujos. No la he visto pero tu crítica es lo que tiene, que me provoca ver películas que dejé pasar de largo, como el último tren.

Dinsmoor dijo...

Preciosa película. Sí, hay que verla.
Besos!

Domingo dijo...

Marinel: Te garantizo que, dada tu desarrollada sensibilidad, si la ves no te arrepentirás. :)

Fernando Solera: A veces son las películas las que le encuentran a uno y no al revés.

Julieta: Breve y contundente. ;)

Kashtanka dijo...

Tomo nota, Domingo. La temática me encanta y además si es uruguasha no me lo pienso dos veces. Gracias por recomendárnosla.
un besete!!

Domingo dijo...

Kashtanka: Gracias a ti por el "besete". ¡Je,je,je! ;)

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