Tres perdedores sin remedio (un carterista manco y cansado, un chaval que ha pasado casi toda su vida yendo de una cárcel a otra y un ratero sin luces que sueña con abrir un taller mecánico) ven cómo el destino les pone la libertad en bandeja cuando el furgón en el que son trasladados sufre un aparatoso accidente. Unidos por la (mala) suerte y la necesidad, los tres antihéroes se verán involucrados en una trama delictiva que les viene demasiado grande.
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| De lío en lío |
En un tiempo en que el cine español andaba escaso, por no decir desprovisto, de cualquier capacidad para la ironía, el director Benito Rabal se descolgó con esta tragicomedia que comparte con Torremolinos 73, otro de los títulos más notables de la cosecha de 2003, su gusto por la desmitificación y el reflejo distorsionado pero realista de una sociedad cuyas miserias cotidianas han cambiado muy poco en los últimos treinta años. Igual que los aspirantes a estrellas del porno casero de la película de Pablo Berger, los protagonistas de El furgón son infelices que quieren dejar de serlo sin sospechar que frente a ellos -que encima son lo suficientemente honrados- se alza una estructura social en la que triunfan los canallas educados en buenos colegios, los jugadores de ventaja y los caraduras de apellido ilustre.
| Elsa Pataky |
Con esta idea como eje central, El furgón tiene mucho de retrato de esa España cañí cuya existencia nos empeñamos en ignorar. Benito Rabal, lejos de erigirse en Director con letras mayúsculas, hace alarde de humildad depositando buena parte de la responsabilidad en el trabajo compenetrado y por momentos brillante de su trío protagonista: nada menos que Sancho Gracia, Pablo Carbonell y un inmejorable Carlos Fuentes. Ah, y también sale la Pataky, que quieras que no te adorna muy bien una película.


3 comentarios:
Lo de la Pataki me ha hecho sonreír,porque sinceramente,no me gusta mucho como actriz,por no decir nada,pero claro...reconozco que decora un montón!
Ja,ja,ja
Besos.
El cine español no tiene por qué ser siempre un bodrio infumable donde el mayor aliciente sea ver a Leonor Watling (lo siento, soy débil, lo sé).
De los actores de la película que nos traes hoy, a mí me sorprende a menudo Pablo Carbonell, un cómico que ha sabido reinventarse de una manera bastante digna.
Marinel: Un respeto a la Pataki, ¿eh? Que acaba de ser mamá. :P
Fernando Solera: Carbonell no es un señor que me entusiasme especialmente. Para un rato no está mal, pero luego se hace pesado como una vaca en brazos, así que me quedo con la Watling, dónde va a parar. ;)
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