Puede que su pareja y usted, mi querido lector, hayan quedado a cenar esta noche con unos amigos. Es un buen plan. ¿O no? Una cena con los amigos puede ser muy divertida, pero también más peligrosa que la Batalla de las Árdenas, sobre todo cuando hay secretos escondidos o cuando se llega a los postres y a alguno de los asistentes se le calienta el paladar. Está usted advertido y si no lo cree sólo tiene que ver Cena de amigos, una de las películas de más éxito del reciente cine francés. Dirigido por Danièle Thompson, el drama arranca cuando unos amigos se reúnen a cenar en una casa del barrio de Belleville, en París. Son unos privilegiados, miembros de la burguesía con profesiones diferentes. Son médicos, abogados, hay un diseñador de cocinas, una profesora de flamenco, una modista que trabaja en el cine... A medida que avanza la acción el espectador irá descubriendo las debilidades de unos, las traiciones de otros, la mayor de las cobardías, la ambivalencia más patética.
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| Mantener las apariencias |
Cena de amigos trata sobre la relación que todos mantenemos con la mentira y la forma en que abordamos el compromiso, pero no el compromiso complaciente que uno puede tener consigo mismo para no asumir sus actos o sus responsabilidades, sino el que uno adopta para proteger a alguien. La película trata sobre lo que decidimos callarnos, lo que decidimos compartir y el límite que separa la sinceridad y la voluntad de proteger a alguien no contándoselo todo y en todo momento. Es interesante cómo la gente oculta las emociones incluso cuando se encuentra frente a frente con sus mejores amigos en una cena. Todos llegan con sus problemas, pero los dejan a un lado para mantener las apariencias y que la velada sea soportable. Pero como dice Juliette, uno de los personajes de la película: "Una cena en la que nadie cuenta nada es un coñazo. ¡Pero una en la que se cuenta todo es un infierno!". Y ese punto medio entre hipocresía y sinceridad es lo más interesante de una cena de amigos que va revelando cómo son estas personas realmente en sus vidas, a nivel profesional, personal y emocional, lo que piensan y dicen unos de los otros. Es así que saldrán a la luz algunos trapos sucios que las convenciones sociales, la hipocresía y las mentiras mantenían convenientemente escondidos, puesto que no podemos sobrevivir con la verdad.
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| El discreto encanto de la burguesía |
La estructura de Cena de amigos fragmenta el tiempo -que se alterna- en un antes y en un después de la cena, transcurrido un año en la vida de todos los personajes, con todos los cambios y altibajos que se pueden vivir en ese periodo: nacimientos, muertes, pérdidas de empleo, separaciones, nuevas parejas. A través del rumbo que toman las vidas de los protagonistas, se muestra al espectador esa fracción de segundo en que un encuentro, un accidente o una decisión, que en su momento parecen insignificantes, pueden con el tiempo convertirse en puntos de inflexión de cambios radicales en la vida de cualquiera, tanto para bien como para mal. En la primera cena, los anfitriones están atravesando una crisis: ella acaba de perder a su madre y él está en paro. Inauguran su nueva cocina e invitan a sus amigos más íntimos: la pareja de médicos, otra pareja que no conoce a nadie y que asiste a la cena casi por obligación y, por último, acuden los invitados de última hora, la profesora de flamenco a la que nadie quería invitar y el diseñador de la cocina. Un año después no todas las parejas son iguales y no todos los afectos permanecen ni todos los secretos se mantienen.



4 comentarios:
Las relaciones sociales, lo queramos admitir o no, suelen ser muy hipócritas. Yo estoy cansado de ver a amigos que sonríen juntos con sus mejores muecas en las fotografías, y cuando ya no existe el interés que sostenía esa amistad, ahí te quedas. Quien tiene un amigo tiene un tesoro, pero antes de encontrarlo has tenido que tropezarte con mucha gentuza, que aseguraba ser amiga tuya pero que sólo te necesitaba, nada más.
Fernando Solera: Hay mucha gente tóxica por ahí suelta, mucho vampiro energético. Yo he aprendido a detectarlos con bastante rapidez y eso me evita muchos quebraderos de cabeza. No permito que me instrumentalicen.
Creo que es una película que hay que ver para,sobre todo,identificar nuestras actuaciones e indefensiones ante las apariencias por las que nos guiamos sin meditar mucho el por qué.
No la he visto,pero me gusta la pinta que tiene.
Besos.
Marinel: Que las apariencias engañan es algo bien sabido por todos. Cuántos disgustos nos habremos llevado en nuestra vida por dejarnos guiar por ellas.
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