Un señor que al frente de sus memorias escribe "Yo había decidido nacer en Madrid, porque pensé que era el sitio que me cogía más cerca de Chicote" hubiese merecido algún homenajillo, siquiera en la ciudad de la que fue oriundo. Pero sobre Miguel Mihura (1905-1977) pesa una fatalidad: la de ser de derechas, sambenito que los repartidores de prebendas emplean para señalar a los escritores que no merecen ni un mísero curso de verano. Fundador de la revista La Codorniz, que fue el más divertido vitriolo lanzado sobre el rostro mugriento del franquismo, Mihura inventó el teatro del absurdo para desbaratar el andamiaje de cartón piedra sobre el que se sostenía la dramaturgia española y arremeter contra los prejuicios sociales de la época. Como otros autores de su promoción, léase Edgar Neville o Enrique Jardiel Poncela, don Miguel fue un ácrata que sobrevivió a su circunstancia histórica enarbolando un humor de estirpe vanguardista, efervescente de ingenio verbal, disolvente de los tópicos y arrebatadamente moderno, por lo que padeció la incomprensión de sus contemporáneos y, para mayor inri, el desdén de quienes vinieron después, incapaces de explorar su talento sin anteojeras ideológicas. Sólo José Luis Garci se ha atrevido a desenterrar el nombre maldito de Miguel Mihura, silenciado por igual desde la izquierda y desde la derecha, y ya se sabe que cuando la izquierda y la derecha se ponen de acuerdo es porque no llevan razón. Y lo ha hecho con su película Ninette, que bajo su apariencia burguesa esconde un meollo subversivo, así como una reflexión irónica de la institución matrimonial como emblema del orden establecido. Con este material tan apetitoso, Garci entreteje una comedia romántica que nos devuelve el aroma de los maestros del género.
![]() |
| Ninette y un señor de Murcia |
A la gracia insuperable de los diálogos suma Ninette unas interpretaciones soberbias que confirman al cineasta madrileño como un gran director de actores. Fernando Delgado está sembrado en su papel de exiliado español que concilia la ortodoxia comunista con la nostalgia de su Asturias natal. Beatriz Carvajal también lo borda encarnando a una verdulera de postín que marujea a la vez que asiste a cines de arte y ensayo. Enrique Villén, un donjuán inverosímil que se inventa idilios fantasmagóricos para presumir ante los amigos, pone rostro exacto a la abulia, al derrotismo, a la perplejidad, a la estupefacción. Y Carlos Hipólito, el señor de Murcia que se tropieza en París con el regalo imprevisto de Ninette, imprime a su papel una tranquila y agradecida naturalidad que es, en sí misma, una lección interpretativa.
![]() |
| Delicia en remojo |
Pero la sorpresa más inesperada de Ninette, una sorpresa que inunda con su fulgor las dos horas de proyección, se llama Elsa Pataky. A Pataky nunca la he tomado demasiado en serio, quizá porque he aplicado sin pudor ese silogismo estúpido que identifica a las guapas con las tontas y, por ende, con las pésimas actrices. Pero Elsa Pataky demuestra en Ninette que, en manos de un director entregado (y Garci, desde luego, ha hecho de esta película un ejercicio de adoración a la Pataky), puede resultar irresistiblemente conmovedora e irresistiblemente divertida, casi una estrella.



4 comentarios:
Pues jamás lo habría imaginado. Me has dejado de piedra. Entre que Garci es un director que me entusiasma muy poco y mis prejuicios acerca de la protagonista son notables, nunca me habría planteado ver esta película.
Fernando Solera: Aunque sólo fuera porque Garci consiguió para España el primer Oscar de su historia con "Volver a empezar" (1982), ya se merecería un respeto y no tanta caricatura y vilipendio como hacen de él la mal llamada progresía, que no tiene ni puta idea de cine, como de tantas otras cosas. Dicho lo cual, es legítimo que a ti no te guste, amigo Fernando, sólo faltaría. Para gustos se inventó la paleta de colores. ;)
No he visto esta película ni tampoco a la Pataky actuar en una película, no puedo dar mi opinión.
Un beso.
María: Elsa Pataky tiene el talento interpretativo justo para echar la tarde, pero en "Ninette" brilla como nunca lo ha hecho en su irregular y prescindible filmografía.
Publicar un comentario