Hace trece años Jaume Balagueró debutaba en el terreno del largometraje con Los sin nombre, una película de atmósfera malsana que, sin temor a incurrir en la hipérbole, podemos calificar como una de las mejores películas de terror de la última década. En Los sin nombre, Balagueró se revelaba, más allá de débitos e influencias, como dueño de un estilo visual impactante; y aunque la trama de la película presentaba algunas lagunas, el tratamiento hipnótico de la imagen y la perturbadora premisa mantenían en vilo al espectador, que caía preso de una mezcla de desasosiego visceral y repeluzno al captar el aleteo de la malignidad. Sin embargo, Frágiles, con un reparto encabezado por Calista Flockhart y el australiano Richard Roxburgh, carece de aquella aureola de tenebrosidad que irradiaba Los sin nombre y opta por un terror más académico y menos perturbador que lastra sus posibilidades. Digamos que aquella sensación incómoda de repulsa y horror que elevaba Los sin nombre sobre las convenciones del género no se despierta aquí; por el contrario, Frágiles prefiere transitar por senderos más previsibles, debido en buena medida a un guión que no se atreve a infringir ciertos clichés.
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| La célebre Ally McBeal |
Y es una lástima, porque si las soluciones argumentales de Frágiles son más bien consabidas, su tratamiento visual resulta en cambio subyugador. Como tantos otros cineastas de su generación, Balagueró es mucho mejor director que guionista y aun me atrevería a asegurar que en este pecado de autoría lleva la penitencia. La película, que se inicia con un evidente homenaje a El resplandor (un automóvil filmado desde un helicóptero circula por una carretera sinuosa, al borde de un acantilado), se torna opresiva cuando se encierra en un inquietante sanatorio infantil de arquitectura victoriana en la isla de Wight, todo ello ritmado por una excelente banda sonora a cargo de Roque Baños que nos recuerda a ciertas partituras de Bernard Hermann. Quizá lo mejor de la función.
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| Psicodrama |
Luego, a medida que se aproxima el desenlace, Frágiles sustituye el clima morboso y claustrofóbico que impregna sus mejores pasajes por una serie de revelaciones y sustos manidos que desembocan en un final prescindible. Atrás han quedado algunos vislumbres de incuestionable talento, malogrados por las concesiones de un guión empeñado en satisfacer las demandas del público. Cuando Balagueró se decida a explorar la veta de maliciosidad que avanzaba su debut, se convertirá en el gran director que intuimos.



4 comentarios:
O sea, que de esta peli me puedo librar. Tampoco es un género que me vaya mucho, para qué te voy a engañar...
Fernando Solera: Tampoco yo soy un abonado entusiasta al cine del susto, pero "Frágiles" me llamó la atención por estar dirigida por un español y protagonizada por la televisiva Calista Flockhart.
Sanatorio infantil + psicodrama ??? tengo claro que no es una película para mí. Ya me dan bastante miedo los niños normales y sanos, como para ver esta película...
Otro besete, Domingo!!
Kashtanka: Miedo no, ¡pánico es lo que tengo a los niños! Hay cada monstruito por ahí que no sé de qué corral se habrá escapado.
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