19 de junio de 2012

TRES VECES 20 AÑOS

Si os apetece disfrutar de una buena comedia romántica que se salga de los estrechos límites de género marcados siempre por la historia de dos jovenzuelos entre los que existe una tensión sexual no resuelta, entonces Tres veces 20 años es la película idónea. La directora Julie Gavras, hija del famoso realizador Costa-Gavras, plantea una comedia romántica diferente, un relato crepuscular donde los personajes protagonistas son Adam y Mary, una pareja de sesenta años. Como manda el ritmo de estos tiempos, no paran un día quietos y compaginan hijos, nietos, trabajo y amigos con las lógicas penas y alegrías de cualquier matrimonio. Todo va bien hasta que caen en la cuenta de que la vida ha pasado demasiado rápido y que ahora pertenecen a la tercera edad. La actitud del marido es de negación ante la evidencia y se dedicará a buscar su particular fuente de eterna juventud, tal y como hacen la mayoría de los hombres que nunca se resignan a hacerse viejos. Mary, en cambio, decide encarar su nueva condición haciendo lo que siempre ha hecho, cuidar de su marido y de su familia. El enfrentamiento entre ambos se hará inevitable y el fantasma de la separación planeará por primera vez sobre ellos.

William Hurt e Isabella Rossellini
Tres veces 20 años hace referencia a lo que significa asumir tardíamente la madurez, que es el caso de la pareja de esta historia. Con este punto de partida, el filme nos sitúa frente al hecho de que llega un momento en la vida en que la mirada de los otros es lo que nos hace sentir viejos, mientras que nosotros no tenemos esa sensación.

Amartelados
Tres veces 20 años esquiva las convenciones, los códigos y los escenarios del género para retratar a esa generación perteneciente al boom demográfico y que ahora está llegando a los sesenta años, unos individuos que han asistido a la modernización, a la transformación del mundo y que creyeron que nunca iban a envejecer. Para ellos, llegar a los sesenta es entrar en tierra de nadie, un lugar entre grupos de edad que está por inventar. No son tan jóvenes como algunos creen ni tan viejos como otros pueden pensar. No tienen modelo. Y es que hacerse mayor es un gran reto, y la vida puede ser maravillosa para los que puedan aceptarlo.

4 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Aceptar la vejez y aceptar todo lo que venga de la vida. Las mayores frustraciones de los seres humanos vienen precisamente por la falta de aceptación. Nos resistimos tanto a la realidad que optamos por estar todo el día luchando a brazo partido con ella. Una pelea inútil.

Domingo dijo...

Fernando Solera: Quien más y quien menos está doctorado en peleas inútiles, pero ¿acaso hay alguna que, a la postre, no lo sea?

Kashtanka dijo...

Está sin duda la veré. jo! me enternecen los matrimonios que buscan soluciones para acabar estando siempre juntos, aunque soy 100% partidaria del divorcio a cualquier edad. Sabía que con ese título no podía tener otra nacionalidad que la francesa.
Besetes y gracias, Domingo.

Domingo dijo...

Kashtanka: Yo ahora estoy viendo mucho cine francés. Así tengo yo la sesera, reblandecida como el foie. :P

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