10 de junio de 2012

PIEL DE SERPIENTE

Piel de serpiente es la adaptación de Tennessee Williams del mito de Orfeo, arquetipo del artista que desciende a los infiernos para rescatar a Eurídice. Como en varias de sus obras anteriores, el infierno particular de Williams es una pequeña ciudad del profundo sur americano habitada por extraños personajes. Su Orfeo es un músico vagabundo de Nueva Orleans llamado Val Xavier, que afirma haber estado de juerga desde los quince y que está bastante harto de su forma de vida. Es uno de esos trotamundos que nunca echan raíces en ninguna parte. Al principio de la película, vemos a Val compareciendo sumiso ante un juez que le amonesta por sus pequeñas infracciones, tras lo cual abandona el pueblo con su destartalado coche, que se le estropea en las afueras de la ciudad de Two Rivers, Mississippi, en medio de una gran tormenta, y tiene que ir a pie hasta la comisaría de policía. El sheriff no está, pero su solitaria y compasiva esposa Vee le ofrece comida y la cama de una celda para pasar la noche. Él le pregunta si sabe de algún trabajo en la ciudad y ella le aconseja que se dirija a la tienda de Jabe Torrance, donde ha oído que necesitan un dependiente. Val se presenta en la tienda con su chaqueta de piel de serpiente, su guitarra a la espalda y su inconformismo, y conoce a la señora Torrance, la esposa de origen italiano del dueño, un hombre severo y amargo que está muriendo de cáncer. La señora intuye de inmediato que Val puede ser una influencia perturbadora -ella también se siente sola y frustrada-, pero aún así le contrata.

Adulterio
Cuando Jabe Torrance vuelve a casa del hospital se da cuenta de la atracción que hay entre su esposa y el nuevo dependiente. Entonces Val decide buscar una alternativa: coge algún dinero de la caja para jugárselo y tras ganar una partida de dados vuelve a la tienda a reponer el dinero. La señora le está esperando y le acusa de ser un ladrón. Discuten, pero ella se desmorona y le confiesa que le necesita, y él decide quedarse. Poco después se sabrá que la señora Torrance está embarazada, y no precisamente de su marido. El rumor se extiende entre los vecinos y la situación empeora, por lo que Val decide marcharse de la ciudad, pero no sin antes tratar de salvar de un incendio la pastelería recién estrenada de la señora Torrance. El pirómano es su marido, que dispara sobre ella. Val morirá entre las llamas, acorralado por una multitud sedienta de sangre. Los dos amantes encuentran la muerte.

Chulazo
Piel de serpiente no tuvo mucho éxito entre el gran público y cosechó numerosos comentarios desfavorables por parte de la crítica. Y es que el retrato que Tennessee Williams hace del Sur, por muy personal que fuera, empezaba a ser en aquella época, en 1961, tan ridículo como familiar, y en el caso de esta película los personajes melodramáticos hacen fracasar la historia. Williams es de la opinión de que se puede crear el infierno en la Tierra a consecuencia de lo que los hombres viles se hacen los unos a los otros, pero cuando los malvados son tan extremos como el cruel marido, el brutal sheriff y la mezquina gente del pueblo de Piel de serpiente, la teoría se ve debilitada por una exageración desmesurada. A pesar de todo, la dirección de Sidney Lumet posee sensibilidad, reforzada por la expresiva fotografía en blanco y negro y la sutil banda musical con toques de jazz. La actuación es de alto nivel. La italiana Anna Magnani está perfecta en el papel de la madura señora Torrance, al igual que Victor Jory en el del malévolo Jabe y Maureen Stapleton en el de la tímida esposa del sheriff. Por su parte, para caracterizar al triste y errabundo Val Xavier, Marlon Brando volvió a la imagen que le había perseguido desde Un tranvía llamado Deseo, la de un malhumorado e introspectivo gruñón. Su trabajo en Piel de serpiente es muy contenido, tal vez para no sugerir ninguna similitud con Stanley Kowalski, pero tiene una cierta intensidad, siendo su escena más memorable aquella en la que habla de unos pájaros sin patas que se pasan la vida en el cielo porque no pueden aterrizar: "Una vez vi uno. Tenía el cuerpo tan pequeño como tu dedo meñique, pero sus alas se desplegaban así de anchas. Eran transparentes, del color del cielo, y se podía ver a través de ellas. Pero esos pequeños pájaros no tienen patas, y viven toda la vida volando, y duermen en el aire. Despliegan sus alas y se ponen a dormir en el aire. Duermen en el aire y no bajan a tierra más que una vez. Cuando mueren".


2 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Desconocía por completo la existencia de esta película, y eso que sus actores me gustan muchísimo. Sospecho que ésta es de esa clase de joyas que, sin ser obras maestras, no cayeron en gracia en su momento y por eso terminaron en el ostracismo.

Como curiosidad respecto a esto último, añadir que la colosal '¡Qué bello es vivir!' fue una rotundo fracaso cuando se estrenó. La televisión, muchos años después, le hizo justicia.

Domingo dijo...

Fernando Solera: Yo supe de su existencia hace poco y no me lo pensé dos veces tratándose de Brando y de esa gran dama del cine italiano que es la Magnani.

Publicar un comentario