29 de agosto de 2012

BLANCANIEVES Y LA LEYENDA DEL CAZADOR

Que si el ritmo, que si afloja a la mitad, que si no hay humor, que si no hay química entre la pareja protagonista, que si moja pan en un montón de platos montando un rompecabezas algo desarticulado en algunos momentos,... Vale, todo eso es cierto, no es una película perfecta y resulta relativamente fácil sacarle pegas, pero, qué queréis que os diga, al final todo se reduce a Charlize Theron. Y eso me pone. La sudafricana interpreta a la malvada reina Ravenna y borda uno de sus papeles más aterradores, amenazantes y sensuales. Ravenna es rubia, se mantiene joven a costa de sus doncellas y no puede soportar a la única mujer que la supera en belleza: Kristen Stewart, la de Crepúsculo, como Blancanieves. Por primera vez en todas las versiones del cuento, escritas, narradas a viva voz o con imágenes, la bruja malvada es más guapa que Blancanieves, por lo que el espectador alucina pepinillos cuando el espejito mágico responde lo que responde cuando se le pregunta por la más hermosa del reino. Stewart es la aguerrida heroína vestida con armadura, escudo y espada a la que la gritona Ravenna querrá destruir a toda costa. Pero la pérfida soberana ignora que un cazador, cuya misión era matarla, ha enseñado a la joven a defenderse tras un duro entrenamiento. Chris Hemsworth encarna a este decisivo personaje, aunque sin la fuerza que se le espera. El marido de Elsa Pataky hace lo que puede, pero su interpretación queda subdesarrollada por el devenir de la narración: se imponía una historia de amor con más empaque, con otras miradas, con otros actos. Una sosería, vamos.

La más bella del reino
Reconozco que Blancanieves y la leyenda del cazador es una película entretenida, sobre todo por el revolcón que pega al mítico relato de los hermanos Grimm, pero para que un filme complete una buena historia hace falta talento para contarla. Y no es el caso. Visualmente no tengo nada que objetar. El director, el primerizo Rupert Sanders, ha demostrado que tiene buen gusto con las imágenes y las despliega con una belleza arrebatadora. Pero dirigir actores, dotar de ritmo la trama con una buena puesta en escena y equilibrar el tono de la historia es otro cantar. Aquí hay damas que arrastran caras de fumetas con dolor de estómago, un poco de Willow, trolls a lo Harry Potter y unos cuantos planos deudores de El señor de los anillos. Sobra rollo y el final a lo Juana de Arco. Lo mejor es que aquí no hay príncipes babosos ni pagafantas importados de la galaxia Disney. No hay tanto colorín de nata y fresa a lo Hello Kitty. Aquí hay batallas, monstruitos mosqueados en plan Hulk y una reina mala que está muy buena.

Blancanieves y el cazador
En definitiva, Blancanieves y la leyenda del cazador, cuyo argumento resumiremos como pérfida bruja la lía parda en reino de monarca viudo hasta que llega Thor, es un entretenimiento digno, con bajón de ritmo en el centro de la película y cierta recuperación con la batalla final. Su gran pecado ha sido pretender la épica, pero su atmósfera es excesivamente lóbrega y los mecanismos heroicos no funcionan porque la heroína es una sosainas sin carisma que inspira poca confianza.

3 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Entonces me libro de verla. Cómo estaré de desconectado que ni siquiera sabía de la existencia de esta película. No somos nadie :O)

Esilleviana dijo...

Bien, tú te quedas con CH. T. y yo con C. H. :))
Tal vez esta versión de Blancanieves sea la más próxima a la que crearon originalmente los hermanos Grimm y las versiones ñoñas y melindrosa que todos conocemos son meras interpretaciones que se han hecho del cuento inédito.

Un abrazo

Domingo dijo...

Fernando Solera: Pollack ha muerto, no sé si lo sabías. :P ;)

Esilleviana: Primero Sbaraglia y ahora Hemsworth. Menuda "cole" te estás montando. :D

Publicar un comentario