30 de agosto de 2012

LA SUERTE EN TUS MANOS

Daniel Burman vuelve una vez más a bucear en el universo de la familia, aunque en esta ocasión lo hace con una película menos ácida que de costumbre. El director y guionista firma una comedia romántica en la que se mezclan el amor con el póquer, la suerte, la mentira y los hijos. Y para este cambio de tono, Burman ha apostado también por nuevas variaciones; la más importante, descargar la responsabilidad del personaje principal de la historia en un actor no profesional, el músico Jorge Drexler. La suerte en tus manos es el relato de un reencuentro, pero también una historia de volver a empezar, de decidir comenzar una nueva vida, de apostar todo a esa mano. Uriel es un tipo divorciado, tiene dos hijos, trabaja en una financiera y juega al póquer, del que conoce a la perfección sus reglas, las mismas que utiliza en la vida. Un día, gracias a una partida, se reencuentra con su antigua novia, que acaba de regresar a Argentina desde Francia tratando de recuperarse de una ruptura sentimental. La situación es, a los ojos de Uriel, una clarísima oportunidad para volver a intentar enamorar a esta mujer. Se trata de un relato de mentiras, de estrategias y de sentimientos en el que los personajes avanzan todos en la misma dirección, la búsqueda de la felicidad.

Jorge Drexler debuta como actor
Hay un momento en la película en que el personaje del urólogo le dice al protagonista que en la vida todo viene mezclado. Y es así, es verdad. La baraja es la misma en todo. En el juego, en el deseo, en el amor, en el trabajo... A nosotros ya nos vienen las cartas mezcladas, ya barajadas. La suerte en tus manos habla del amor a una determinada edad, donde se cuenta lo de siempre, chico busca chica. Y ambos se encuentran porque juegan a manejar el destino, que es la fantasía que tenemos todos en la vida. Porque no sé vosotros, pero yo creo que hay menos azar en una mesa de póquer que en la vida. Jugando sólo cambian las cartas, pero dos jotas ganan siempre a dos cuatros. La vida bebe mucho de la filosofía del póquer. Los faroles y las mentiras están ahí. Y en la vida, como en el póquer, hay que saber cuándo y cuánto apostar y saber abandonar a tiempo.

Reconquistar a la mujer perdida
La suerte existe, pero es también un posicionamiento, hay que saber colocarse y estar atento para encontrarla. La suerte muchas veces es darse cuenta de que puedes elegir. La elección es lo que nos hace estar vivos y es lo que nos diferencia de los animales, de las bestias. Imaginad una fiesta el sábado por la noche, cuando eres joven y piensas que te estás perdiendo algo si no vas pero finalmente decides quedarte en casa, comer una pizza y ver una película, y al día siguiente te das cuenta de que la vida, el mundo, todo, sigue igual. Me gusta reflexionar sobre ello, como también sobre esa compulsión del hombre de construir unos escenarios para después huir de ellos, de por ejemplo construir una familia para escapar luego a otra. Todo lo que hacemos en la vida es reflejo de lo que hacemos en el núcleo familiar, ya sea por presencia o por ausencia. La familia marca, pero hay posibilidades. Y es que lo dicho, la suerte en tus manos.

2 comentarios:

Fernando Solera dijo...

En la vida casi nada es azaroso, aunque pensemos lo contrario. Más que las casualidades existen las causalidades, lo que pasa es que muchas veces, demasiadas, desconocemos el origen de lo que nos sucede. Nuestras decisiones y el amor son las claves, especialmente el amor por uno mismo. De ahí nace la caridad bien entendida y todo lo demás. Sin una saludable autoestima, no hay nada.

Domingo dijo...

Fernando Solera: Amén. Nada que añadir a tus certeras palabras. Redondas, Fernando, como siempre. :)

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