En el verano de 1911, el decrépito compositor alemán Gustav von Aschenbach llega al lujoso Hotel des Bains, en el Lido de Venecia, para pasar una temporada de reposo, restablecerse de una enfermedad y olvidar un fracaso profesional. Entonces conocerá a Tadzio, un adolescente de turbadora belleza por el que siente una extraña atracción. Bajo el asfixiante siroco, la ciudad italiana está siendo minada por el cólera, aunque nadie lo admita oficialmente. Asustado de sus sentimientos, Von Aschenbach decide regresar a Múnich antes de lo previsto, pero le extravían su equipaje en la estación ferroviaria de Venecia y encuentra la excusa perfecta para regresar al Lido y perder la vida persiguiendo a Tadzio por las calles de una ciudad donde comienza a propagarse la peste.
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| Asaltacunas |
A partir de la novela homónima de Thomas Mann, el guionista y director Luchino Visconti hizo una de sus más famosas películas. Sin apenas diálogo, Visconti describe el ambiente de una ciudad que agoniza e intenta exponer la teoría del fracaso del arte frente a la belleza del cuerpo humano. Es la historia de una fascinación y una decadencia. La historia de una Venecia repleta de músicas, alegría y ecos de carnaval, pero también de una Venecia enferma de enfermedad romántica, con olor a tumba y a destino. Pulula a su vez una Venecia sensual y con nervio, silenciosa e implacable, horrososa y decadente, podrida y dulce, frustrada y respetable.
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| Belleza efébica |
Muerte en Venecia es una obra creada con la serenidad y con la lucidez de quien ya se sabe al final del camino. Luchino Visconti moriría cinco años después de realizarla, de quedar agotado por la elaboración de una película en la que dio todo de sí mismo. En sus imágenes se percibe tanto la reflexión sobre el significado global de una vida como el hálito de una muerte presuntamente cercana. Para ello, nada mejor que la profundización en un momento de crisis: la que sufre el protagonista al sentirse fascinado por un adolescente, atracción que quiebra los esquemas en que había basado su existencia. Defensor de un rígido control sobre el comportamiento personal y la creación artística, Von Aschenbach es un racionalista convencido que ha utilizado la inteligencia como coraza, pero de poco le vale cuando el joven Tadzio se cruza en su camino, porque en él se encuentra la belleza deseada e inalcanzable. Igual que toda obra maestra, el filme de Visconti actúa en círculos concéntricos: de la fascinación amorosa pasamos a la búsqueda de belleza inherente al artista y, de ahí, a la imposibilidad de lograr ese algo más que sabemos que existe pero que nunca nos será dado. El gesto final de Tadzio, su señalamiento de una dirección en el horizonte, marca con su ambigüedad la presencia de la muerte, de un infinito para el que ya no tenemos respuesta. Un itinerario sin retorno.



5 comentarios:
Reconozco que no la he visto, porque quizá me ha dado mucho pudor ya que me huele a tostón.
PD: Ay, esos 'desdes' del principio del último párrafo ;-)
"Indudablemente la homosexualidad de Visconti hace acto de presencia en tal premisa y no es descabellado imaginar que esta película es en parte una crítica a todos aquellos que no afrontan su sexualidad".
No he visto esta película, pero sí había leído algún post sobre la misma. Es interesante leerte.
Un saludo :)
Fernando Solera: Perdón, perdón, son muchos años de vicio adquirido, pero ya está corregido. ;)
Esilleviana: No la has visto, pero ¿la vas a ver? Eso es lo capital. :)
Es una de esas obras imperecederas,donde perseguir la aflicción del protagonista ante la rotura de sus esquemas,es la trama principal.
Un hombre de profundas,y algo arcaicas,convicciones,desubicado al encontrarse a ese joven de belleza indefinida donde,tal vez esa feminidad equívoca sea la red que le haga prenderse a él-o no, ahí está el dilema-hasta convertirlo en su obsesión.
No hay duda de que es un film lento, de ver más que escuchar, de adentrarse en esa mente torturada tras ver sus sólidos cimientos devastados...
Perdónnnnn
Creo que hoy me extiendo en exceso!
Más besos.
Marinel: Extiéndete cuanto gustes, derrámate como tinta en el papel, sin límites. Me gusta contar con tu punto de vista. Tu sensibilidad me permite llegar a donde por mi propio pie no llegaría nunca. Entre todos, aprendemos. :)
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