9 de septiembre de 2012

UN NIÑO GRANDE

En una época en la que el matrimonio está pasado de moda, Will Freeman se siente como pez en el agua. De aspecto jovial, algo descuidado y bastante manirroto, este londinense casi cuarentón pasea con orgullo su dedo corazón sin una alianza que lo esclavice. Pero desde hace tiempo las churris le duran menos que los sujetadores a Pamela Anderson. Y como las discotecas están demasiado vistas, Will se lanza a la aventura de las reuniones de padres solteros, una buena táctica para pescar y seducir mujeres disponibles. El problema estriba en que Will no tiene hijos, así que, al carecer de churumbel, se inventa uno para que le sirva como anzuelo facilitaligues.

Prototípico soltero de oro
Mientras la mayoría de los actores huyen del encasillamiento como Robert Redford de las arrugas, Hugh Grant parece encantado dando vida a solteros empedernidos que encuentran su media naranja más bien por azar que por verdadero interés en localizarla. Un niño grande retrata con perfección casi milimétrica el personaje que el británico ya encarnó en Cuatro bodas y un funeral y Notting Hill. Interesados en redundar en la versión más light de Grant, los directores de la película, los hermanos Paul y Chris Weitz, repiten los tics e imperfecciones que han hecho famoso al protagonista en todo el mundo, olvidando que el actor da mucho más juego en la piel de tipos oscuros, como el macarra ególatra de El diario de Bridget Jones o el esnob de Granujas de medio pelo.

Un imán para las nenas
La aparición, más bien perturbadora, de un compañero infantil como estimulante de la vena más cínica del personaje de Grant, parece ser la única novedad de una película que, aunque equilibra con acierto el humor y el drama, resulta demasiado previsible en el desarrollo de temas tan profundos como la soledad, la familia y el amor, aviados a través de situaciones trilladas hasta la saciedad.

2 comentarios:

Fernando Solera dijo...

No la he visto, ni ganas. Hugh Grant lleva interpretando el mismo papel desde la excelente 'Cuatro bodas y un funeral', o sea, veinte años. Y por lo que intuyo de tu crítica, esta película es considerablemente peor.

Domingo dijo...

Fernando Solera: Hugh Grant tiene menos registros que un policía recién salido de la academia, pero tampoco es de lo peor que hay en esta época de vampiros crepusculares y guaperas forracarpetas.

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