Lo de pasar de los tribunales para saldar rencillas es un asunto bastante transitado por los libretos con carne de celuloide. La carga de empatía que conlleva dar su merecido a los criminales más sanguinarios a través de las manos de hombres y mujeres con los que uno se puede cruzar incluso en la cola del cine, es un elemento que atrae a muchos de los individuos que se sienten ninguneados por el poder de las togas y los letrados. En ese ecosistema de odios y temores, uno de los largometrajes más conseguidos de la historia del séptimo arte quizá sea Extraños en un tren, dirigida por Alfred Hitchcock en 1951. La trama de dos perfectos desconocidos que convienen -aparentemente en broma por parte de uno de ellos- cometer un homicidio es verdaderamente espeluznante y conforma una película que invita a la reflexión. Pero si de interpretaciones de la ley del talión se trata, hay que hablar de la saga iniciada en 1974 por El justiciero de la ciudad. Las rondas nocturnas en las que Charles Bronson se cargaba a tiro limpio a violadores, maleantes y psicópatas marcaron un antes y un después en las venganzas ciudadanas. Un sentimiento que prendió ejemplo en películas de similar espíritu donde castigar a los verdugos, ya sea con un cañón Magnum o una humillación progresiva, lo justifica todo.
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| La venganza de Nicolas Cage |
Mucho más sutil que las películas mencionadas anteriormente es El pacto, un thriller donde Nicolas Cage y Guy Pearce aplican la bíblica sentencia del ojo por ojo en una complicada trama de venganzas y complots. Pero empecemos por el principio. Muchas veces, la burocracia legal es más lenta que una retransmisión televisiva de un concurso de belleza. Quizá esa sea la causa de que el pacífico profesor Will Gerard se sienta seducido por el camino de la venganza inmediata y en caliente. Por lo menos, eso es lo que narra el director Roger Donaldson en este filme, que plantea la tentación de las víctimas de actos violentos por conseguir una satisfacción rápida y contundente. Es la historia de un hombre afligido que acepta una oferta de represalia y no tarda en darse cuenta de que ha hecho un pacto con el diablo, metiéndose en algo mucho más gordo de lo que creía en un primer momento. Inmerso en la arquitectura colonial de Nueva Orleans, el protagonista del argumento es un incauto y confiado maestro de instituto que ve cómo su universo de felicidad se viene abajo cuando su esposa es agredida sexualmente de forma brutal. A partir de ese instante, la aparente balsa sentimental en la que convivían el funcionario y su pareja naufraga en el abismo de la frustración. Sin embargo, la oportunidad de cambiar la situación no tardará en presentarse con la aparición de Simon, un tipo extraño que propone al educador dar su merecido a los que cometieron la fechoría. A cambio de sus servicios, Simon le pedirá un favor en el futuro. El profesor acepta el trato, su mujer es vengada y seis meses después llega la contrapartida: deberá cargarse a un pedófilo, que resulta ser un periodista de investigación tras los pasos de la misteriosa organización de justicieros urbanos a la que pertenece Simon.
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| Ojo por ojo |
El guión plantea algunas preguntas muy interesantes sobre el papel de la sociedad para mantener un sistema de justicia que sea realmente justo. El personaje encarnado por Nicolas Cage pasa de ser alguien que cree que la violencia nunca soluciona ningún problema a convertirse en alguien que la acepta como necesaria. No obstante, a pesar de que el eje central de la trama sea el de la evolución personal y humana del papel principal, la cinta vertebra su discurso cinematográfico como una obra de acción trepidante que hará las delicias del espectador más irreflexivo y palomitero que uno pueda echarse a la cara.



3 comentarios:
Menos mal que no pensaba verla, porque la verdad es que has destripado la peli a conciencia ;-)
Mi queridísimo Domingo,
Sabes que estoy como ausente en lo que se refiere a la lectura intensa de blogs.. Pero con el tuyo, tengo la sensación de aprender demasiado rápido, o no, mejor dicho: tengo la sensación de ser una completa ignorante en lo que a cine se refiere...
Gracias por acercarme a él...
Millones de besos
Fernando Solera: ¿Sí? ¿Tanto? Pues sí que lo lamento. A veces no calcula uno. ^_^!
Ángela Paloma: Aquí todos somos aprendices y maestros a un tiempo. Entre todos reducimos nuestra ignorancia, así que gracias a ti por acercarte a "La claqueta", que es también tu casa, ya lo sabes. ;)
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