9 de octubre de 2012

LA DIAGONALE DU FOU

Ginebra, 1983. Campeonato del mundo de ajedrez. Se enfrentan Akiva Liebskind, de 52 años, moscovita, campeón mundial, invencible desde hace doce años, y el treintañero Pavlus Fromm. El león y el tigre, el maestro y el alumno, el soviético y el disidente. Dos personajes duros, fuertes, enteros. Su combate por el título mundial es el pretexto de los conflictos que les sobrepasan y de los que ellos serán, en último extremo, víctimas. Víctimas también sus mujeres Hénia, la compañera fiel y admiradora, y Marina, la esposa destruida por una espera sin esperanza. El cara a cara de dos hombres, la oposición de dos fuerzas que se enfrentan sobre el tablero del mundo.

Viejo león...
No entiendo nada de ajedrez, pero La diagonale du fou me ha encantado. Y es que la arrogancia intelectual puede ser un tema apasionante para el cine, y en el caso de los jugadores de ajedrez la arrogancia se manifiesta en su forma más depurada. Los contendientes de la película son la juventud contra la vejez, la osadía contra la madurez, la disidencia contra la lealtad, y nadie podrá acusar al director francés Richard Dembo de haber limado las aristas de estos conflictos.

...contra cachorro
Lo que mantiene el interés son los toques vanidosos en el estilo personal y la megalomanía de los adversarios: Michel Piccoli supera su habitual y siniestro refinamiento, adornado con una barbita pulcramente arreglada. Ahorrando palabras y energía para cuando realmente las necesita, su personaje construye y lucha por preservar una rutina diaria de orden propio y confort que muchos intelectuales desearían para sí. Y quieta como un ratoncito, Leslie Caron logra la versión definitiva de papel de esposa de un gran maestro. Su devoción por el marido es tal, que realmente no existe por sí misma. Por su parte, el personaje encarnado por Alexandre Arbatt, que recuerda a un James Dean eslavo, reviste su destreza intelectual con una pátina de violencia latente. La diagonale du fou está dirigida con fuerza e interpretada con pasión e inteligencia. Una película tensa, irónica, sorprendente y agradable a un tiempo, una película que da gusto mirar. Irresistible.

2 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Pues celebro tanto que te haya gustado como lamento mi ignorancia, pues tampoco la he visto. Qué complejos le entran a uno cuando se pasa por este blog.

Domingo dijo...

Fernando Solera: Qué cosas dices. ¡Je,je,je! Si aquí pongo las pelis que he visto, fíjate la enormidad de las que no he visto, así que de complejos nada. ;)

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